1. Chantaje en el hospital


    Fecha: 31/05/2026, Categorías: MicroRelatos, Autor: Lena Hache, Fuente: TodoRelatos

    Andrés apareció a la mañana siguiente con la enfermera rubia. Los dos tenían una actitud muy poco cariñosa entre ellos para ser pareja, pero yo quería tener a esa rubia entre mis piernas, lo demás me daba igual.
    
    - Ya sabes lo que tienes que hacer. - Le dijo él a ella.
    
    La rubia, cuyo nombre aún desconocía, estaba cabizbaja y su cara mostraba intimidación. Me desarropó buscando con la mirada la aprobación de Andrés, que asintió. Ella metió su mano bajo mi camisón y me tocó el coño intentando masturbarme.
    
    - ¡No, no, no! Lo estás haciendo mal. ¿No ves que no se está excitando? - Le decía él.
    
    Ella le retiró la mirada y la dirrigió hacia mí para mirarme brevemente antes de mirar al suelo aguantándose las lágrimas. Siguió intentando darme placer, pero era realmente torpe.
    
    - Ven. Bésame. - Le dije.
    
    Ella volvió a mirar a Andrés.
    
    - Va... Bésala. - Le dijo Andrés, metiéndole prisa.
    
    Ella me besó. Yo llevé mis manos a sus tetas y se las masajeé. Luego me quité el camisón y le pedí que me mamara las mías. Ella no dejaba de buscar la aprobación de Andrés y él no dejaba de darle su consentimiento para todo. Me ...
    ... comió las tetas, al principio con timidez y después con más soltura. Y lo hizo muy bien. Me excité enseguida y me masturbé yo sola mientras ella me llenaba las tetas de babas.
    
    - ¿Quieres volver a intentar que me corra? - Le pregunté suavemente, intentando hacer que se sintiera cómoda.
    
    Ella asintió. Por primera vez no buscó la aprobación de Andrés.
    
    - Pues quítate la ropa. - Le ordené.
    
    Ella se desnudó y siguió cada una de mis indicaciones. Entrelacé mis piernas con las suyas y antes de tocar su coño con el mío le dije:
    
    - Déjame a mí. Tú sólo sigue con esa carita de no haber roto un plato en tu vida.
    
    Nuestros coños se encontraron. Yo me fijé brevemente en el médico, que se estrujaba la polla por encima del pantalón. Después fijé la mirada en ella, que gemía mordiéndose el labio. Me apoyé en sus tetas y me agaché para morrearme con ella sin dejar de cabalgar su coño. No sé cuanto estuvimos frotando nuestros coñitos, pero sí recuerdo que ella me dio más placer que él.
    
    Me corrí en su coño, pero no dejé de contonearme hasta que ella también se corrió, provocando que sus fluidos se mezclaran con los míos. 
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