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dia a dia con mami 4
Fecha: 04/06/2026, Categorías: Hetero Incesto Sexo con Maduras Autor: marcos garcia, Fuente: SexoSinTabues30
Hola, hace días no había tenido chance de contar más anécdotas con mi madre. Este domingo pasaron cosas especiales. Al mediodía fui para su casa, habíamos quedado para ir de paseo a la playa. La recogí y en media hora ya estábamos en un sitio algo apartado a la orilla del mar. A cierta distancia había algunos pescadores y algunas familias divirtiéndose. La concurrencia era poca a pesar de ser fin de semana. Nos sentamos unos minutos, nos cambiamos de ropa, después entramos al agua que estaba algo fría, pero no era desagradable. Jugamos un rato, nadamos, nos contamos cosas del pasado, compartimos planes y al rato, salimos. Con comodidad en las tumbonas, tomamos una soda y comimos algo, mama quiso recostarse sobre la arena y yo contemplaba su cuerpo al sol. Estaba hermosa, con las marcas de la edad, pero preciosa. El traje de baño era enterizo, o sea no era tipo bikini (ella dice que eso es para jovencitas) Luego me acosté junto a ella, por momentos le rozaba la mano, le di caricias, no hablamos tanto, ella estaba “ida” disfrutando el ambiente tropical. Después de dorarnos la piel sobre la arena le dije al oído, ya es hora de entrar de nuevo al agua. Nos fuimos caminando lentamente, de la mano, otra vez adentrándonos en el mar, pero no hubo más juegos. Con el agua más o menos al pecho la abracé por detrás y le di un beso en el hombro, ella muy precavida, me dijo (cuidado que este lugar no es privado) y le dije: es más emocionante así. Nos reímos con picardía. En ...
... realidad, me había percatado que había poca gente, nadie conocido. A estas alturas y con los deseos que tenia de algo muy especial, la agarre por su cintura y pegue mi verga (que ya estaba a media maquina) a sus nalgas… lo cual hizo que se me pusiera mucho más dura. Frente a nosotros una amplia franja de agua, más allá la línea de la orilla, a nuestra espalda el océano inmenso. Ella se empino de nalgas y me dijo -tú de verdad eres loco. – y se empino otro poco, quedando mi verga incrustada en su raja. -No soy el único sin juicio aquí. -le dije mientras la seguía comprimiendo mi verga a su culo empinado. Abracé su cuerpo y puse mis manos en su pecho, ella se recostó a mi relajada, le di la vuelta y quedamos de frente para besarnos. Sus labios y su piel tenían el sabor y la humedad del mar, mi lengua entro en el interior de su boca y allí se mezclaba con el sabor de la menta de una goma que había dejado de mascar. El beso fue mutuamente profundo, se energizaba con el tiempo, nos dimos lengua, mordidas, chupamos nuestros labios en lo que sus manos y las mías recorrían cada parte de nuestros cuerpos. El agua hacia que ella no pesara cuando abrió las piernas y me rodeo la cintura. Por debajo aparte su trusa y saque mi verga. Poco a poco la fui acomodando hasta metérsela. Nos quedamos quietos, ella se dejaba caer abrazada a mí. Solo obedecíamos al movimiento leve del vaivén de las olas, las fricciones delicadas de mi pinga y su vagina nos fueron calentando más que el ...