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Petit Club (Inicio)
Fecha: 11/06/2026, Categorías: Incesto Intercambios Sexo en Grupo Autor: nanoyuen, Fuente: SexoSinTabues30
PETIT CLUB Por fin nos habíamos dado la oportunidad de ir de vacaciones, fuimos junto a un viejo amigo; íbamos mi esposa Lidia de 28 años, que aún se conserva muy atractiva, mi hija Frida de 10 años, una hermosa niña, de pelo hasta la cintura, muy inteligente, de piel blanca y hermosa como su madre: viajamos con nuestro amigo Borja, arquitecto de 35 años, su esposa Rosalba, una morena de fuego con un cuerpo de infarto y su hija María Fernanda, de 10 años, de pelo chino y piel morena. Fuimos como dos familias amigas, habíamos ido juntos a la universidad y nuestras esposas se llevaban bien. Ese día en la playa, disfrutábamos del cálido sol y yo cuando tenía oportunidad veía el hermoso culo de Rosalba, tuve que acomodar mi pene varias veces para disimular mi erección. Nuestras hijas jugaban en la arena cerca de nosotros. Todo transcurría con evidente naturalidad, cuando un hombre maduro comenzó a rondar cerca de nosotros, hubo algo que me pareció sospechoso, veía con insistencia a las niñas mientras bebía de un coco con ginebra, yo, por cualquier cosa le puse cuidado; la mujeres dormían sobre un camastro y Borja estaba en el bar del hotel; en eso el tipo se dio cuenta de que yo lo observaba, se acercó a mí y me preguntó –¿Son sus hijas? -Una de ellas. Le dije. –La otra es hija de un amigo. –Son muy lindas. –Gracias. Después de una breve conversación me dijo que si no estaba interesado en “otro tipo de diversión” y me entregó una tarjeta, que decía “Petit ...
... Club” y una dirección. –Invite a su amigo y no olvide llevar la tarjeta, a nadie se le permite el acceso sin ella. Después me dijo, -Pregunten por Fabián y recibirán una pequeña cortesía. Yo respondí lo más amable posible, pensando que no era más que otro “Tarjetero” promoviendo prostíbulos en la playa, tan común en nuestro país, me guardé la tarjeta y las vacaciones continuaron normalmente. Poco después mientras sacaba dinero de mi cartera vi la tarjeta y le dije a Borja lo que había pasado, le dije con intriga. –Vamos, a ver qué onda, total nada perdemos, vamos, vemos la mercancía y nos retiramos. Borja se animó y luego que las niñas y las mujeres se ocuparon en otras cosas no escapamos al lugar. Llegamos a una zona lujosa, no parecía el clásico lugar de zona roja, entramos con el coche por un amplio jardín, nos salió al encuentro un tipo enorme de muy mala cara, que cambió su actitud cuando le mostramos la tarjeta y preguntamos por Fabián. Entramos en la lujosa casa de playa; Fabián vino a nuestro encuentro y nos saludó con toda amabilidad, nos ofreció una copa y no pasó a un pequeño recibidor. Después de breve conversación sobre trivialidades caminamos por unos pasillos, nos dijo –Saben aquí ofrecemos servicios muy especiales, que no cualquiera puede tener. Eso me hizo pensar que era un prostíbulo de alta gama, por lo lujoso del lugar pensé que eran modelos nivelangus, pero al llegar a un salón, de donde salía música, nos invitó a pasar, abrimos la puerta y ...