1. La Bebota y el Payaso Manotas Final


    Fecha: 13/06/2026, Categorías: Hetero Sexo con Maduras Autor: ElViejoMorboso, Fuente: SexoSinTabues30

    La nena se veía tan radiante. Su hermosa y coqueta sonrisa blanca parecía iluminar su rostro. El sudor de su frente y su cabello desarreglado, daban testimonio de las cosas prohibidas que estuvo haciendo en arriba de la camioneta con el viejo morboso. Pisaba con cuidado, sus hermosas y perfectas nalgas se balanceaban de un lado al otro con su caminar; esas nalgas que el payaso Manotas había disfrutado a plenitud hace un momento y sus tenis, en aquella oscuridad, iluminaban sus pasos de una manera hipnótica.
    
    – Después de usted, señorita jeje…
    
    Dijo el payaso con un gesto de caballerosidad fingida, dándole paso libre a las escaleras. La nena solamente le dedicó una sonrisa coqueta y sincera, y empezó subir las escaleras. Supo de inmediato que su travieso amigo le iba a mirar las nalgas. Ella ahora era consciente de la obsesión del viejo verde por su culo, aunque ignoraba lo malsano que era ése acto siendo ella una niña. Así que de una manera natural empezó a mover de una manera más pronunciada su culo. Como si lo invitara a admirar lo que tenía para él. No sabía exactamente porqué, pero definitivamente ahora sentía la necesidad de estar exaltando sus atributos ante los ojos degenerados del viejo.
    
    Por supuesto, el payaso no perdió la oportunidad de recrearse la vista. Subió los escalones detrás de la nena, con la vista fija en las nalgotas de Roxy. Riendo complacido y pasando la lengua por sus amarillentos y torcidos dientes. Esto hizo que trastabillara, lo que causó ...
    ... la risa de la nena, que imaginaba cuál había sido la razón de ése accidente.
    
    – Jiji Tal vez debería concentrarse en donde pisa y no en otra cosa, señor jiji – dijo llena de orgullo y sintiéndose la nena más linda del mundo.
    
    – Jaja es difícil ver a otro lado – confesó el viejo, lo que aumentó la alegría y el ego de Roxy.
    
    – Ay jiji Qué cosas dice, señor…
    
    Finalmente ambos entraron al cuarto donde estaba el colchón viejo y abandonado. La pequeña Roxy miró atenta aquel lugar. Se veía sucio, oscuro y desordenado. Solamente la luz de la luna, que entraba por la abertura que tenía la pared para la ventana, daba algo de luz a aquel cuarto.
    
    – Uy, parece abandonado… ¿aquí vamos a jugar el juego final?… – preguntó un poco preocupada. Sin embargo, en un lugar de su interior, un sentimiento se formaba en su pecho y su vientre; algo de aquel lugar le causa expectación. No era solamente el hecho de saber que ahí tendría ese juego tan especial con su pervertido amigo; sino que las condiciones del lugar, por alguna extraña razón, la ponían en un estado de anticipación.
    
    – Así es, Roxy. Este es el lugar ideal… Estamos solos e incluso hay un colchón para jugar a gusto… – dijo el viejo comenzando a desabrochar su viejo cinturón para soltar su pantalón, el cual cayó hasta sus tobillos, sobre sus zapatos enormes.
    
    La nena al oír el sonido de el cinturón desabrochándose y el cierre bajando; volteó sabiendo lo que sus ojos encontrarían. Y le atinó, porque efectivamente su payaso ...
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