1. Mafalda y Valeria (IV): Concertando un matrimonio


    Fecha: 14/06/2026, Categorías: Incesto Autor: Lena Hache, Fuente: TodoRelatos

    ... pusiera dura y luego me la introduje en el coño. Seguían sin gustarme los hombres, pero me daba muchísimo morbo follarme a mi propio hijo. Su pene encajaba perfectamente en mi vagina y yo me volví loca. Me puse a moverme como si me estuviera poseyendo el mismísimo diablo. Me sentía bien, me sentía libre. Ver a Valeria enseñando a Mercedes a darle placer a una mujer también ayudaba. Marcos se puso a estrujarme las tetas mientras nos mirábamos fijamente con una sonrisa. Sus gemidos y los míos se sincronizaron. Los míos eran ronroneos de gato y los suyos parecían los rugidos de un león. Se notaba su juventud porque se corrió dentro de mi coño y se volvió a empalmar antes de que le diera tiempo a sacar su pene de mi interior. Marcos siguió follándome. Yo me acaricié el coño y mi mano se manchó de semen. Lo saboreé un poco y el resto se lo introduje a Marcos en la boca. A él le dio una arcada.
    
    - No le eches cuento, que es tuyo. ¡Ni que fuera de otro! - Le dije entre gemidos.
    
    Él cambió su actitud y se sonrió mientras saboreaba su propia leche. Yo acerqué mi boca a la suya y lo besé hasta que se volvió a correr dentro de mí. A pesar de que esta vez no volvió su erección, no le dejé moverse. Su pene flácido seguía dentro de mi vagina y yo no paré de contonearme hasta que me corrí sin separar mis labios de los suyos y sin retirarnos la mirada. Nos quedamos haciéndonos arrumacos a la vez que veíamos a Mercedes y Valeria dándose placer.
    
    En cuanto ellas se corrieron hicimos ...
    ... cambio de pareja. Marcos se fue con Valeria y yo me quedé con Mercedes. Su coño era suave, pero estaba muy sudado y aún tenía restos de los fluidos de Marcos, de Valeria y de los suyos propios. Era muy excitante. Una chica tímida e inexperta usada como una puta y ahora era mi turno. Mi boca lamió rápidamente la mezcla de líquidos y luego le di un beso. La masturbé durante unos minutos mientras nuestro besuqueo se prolongaba. Luego volví a comerle el coño y en un impulso dejé que mi lengua alcanzara su ano. Era pegó un respingo y me miró con cara de traviesa. Volví a llevar mi lengua a su ano y mi mano se ocupó de su coño.
    
    Su culo, a diferencia de su coño, estaba limpito. Sabía a jabón de aloe vera y estaba fresquito a pesar de que las nalgas estaban casi tan sudadas como su coño. Debía ser que las nalgas habían frenado el sudor y habían mantenido el ano a salvo de malos olores (y sabores). Mi lengua se iba haciendo hueco e introduje la puntita por su agujero. El interior tampoco sabía mal, ni bien. Me imaginé que al ducharse se había metido un chorro de agua para lavárselo y me excité aún más. Mi lengua se adentró más profundo, todo lo que pudo. Ella gemía entre risitas. Yo estaba tan centrada en aquello que no puse atención a lo que Valeria hacía con mi hijo. No dejé de lamerle el culo a Mercedes hasta que su ano se contrajo y me espachurró la lengua.
    
    Luego quiso probar ella a hacerme lo mismo. Su lengua era algo torpe, pero su mano hacía magia con mi clítoris. Yo gemía ...