1. Una mansión que acoge infinidad de orgías (7)


    Fecha: 20/06/2026, Categorías: Sexo en Grupo Autor: El Manso Embravecido, Fuente: CuentoRelatos

    Julián es el guarda de seguridad que reemplazó a Vega en la garita de control. Esta se despidió de él dándole un pico y palpándole el paquete. Julián le deseó suerte en su comienzo “académico” en la Sociedad de los Regresados a El Edén y le ofreció sus servicios de machoman para ayudarla a progresar en su carrera. Vega le tomó la palabra.
    
    Julián es un chico de 38 años, 1,80 m de altura y 90 kg de peso. Está muy musculado pues participa en competiciones de halterofilia. Es un enamorado de sí mismo. No hace más que mirarse al espejo cuando está desnudo y admirarse de su hipertrofia muscular y de su vientre plano en forma de tableta.
    
    En la habitación -5 hay un grupo de 100 mujeres, las cuales se hacen llamar “Las Féminas Chefs”. Se dedican a elaborar varios menús para la clientela a la que le apetezca degustar manjares exquisitos. Los hay para veganos, vegetarianos y para omnívoros. Julián posó su atención en ellas, pues le gusta mucho aprender sobre dieta fitness.
    
    Pero en esta mansión de lujuria y perversión todo tiene sus peculiaridades. La comida debe ser masticada por las chefs y escupida en unas ollas grandes. Para que la comida no se haga excesivamente pastosa, de vez en cuando una de las féminas orina dentro de la olla.
    
    La carne, el pescado, las verduras, las patatas, la fruta, etc., etc., deben ser bien trituradas por los dientes de aquellas hembras cachondas. Hay que convertir los alimentos sólidos en una copiosa papilla. Para evitar que por algún ...
    ... despiste o fallo humano se cole algún alimento mal masticado, una de las chicas, remangándose los sayolos, se mete dentro de la olla y al viejo estilo de pisar las uvas, machaca con sus pies descalzos toda la papilla que sus amigas van escupiendo en el interior de aquel gigantesco recipiente, hasta dejarla como un puré acuoso.
    
    Un grupo de chicas mete sus pies en una tinaja llena de agua caliente. Se cortan las uñas de los pies, cuando comienzan a ablandar. Con una lima se van deshaciendo de las pieles muertas de los talones. También aprovechan para cortase las uñas de las manos. Todo ello lo echan en la tinaja. Lo remueven con el agua, ya oscurecida por la suciedad que desprenden aquellos piececitos cuidadosamente poco higienizados. Cuando sospechan que esa agua podría ya tener el correspondiente sabor a potaje de pezuñas, la vacían en la olla.
    
    También le echan a la olla moquillo, mocos y unos buenos gargajos verdes arrancados de sus gargantas con brío y maestría.
    
    Aquellas inmensas ollas cuarteleras las ponen a fuego lento para que la comida se sirva tibia. En la habitación -6 hay un gran salón comedor en donde los y las clientes, en fila y con su correspondiente bandeja, plato, cuchara y vaso van pasando por el mostrador. Dependiendo del menú que deseen se acercan a unas camareras o a otras. Las ollas tienen un letrero identificativo: dieta vegana, omnívora, etc. Las camareras con sus respectivos cucharones van sirviendo la comida. Cuatro cucharones por plato.
    
    Una vez ...
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