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Un delicioso calentón
Fecha: 27/06/2026, Categorías: Transexuales Autor: lceman, Fuente: CuentoRelatos
Hacía ya 1 año de mis encuentros con Claudia y desde entonces no se me había ido de la cabeza esta preciosidad y sobre todo las noches de sexo que nos había hecho pasar a mi mujer y a mí. Había intentado convencer a mi mujer de pasar unos días en Barcelona y volver a ver a Claudia, pero ella no sé por qué no quiso, quizás fue por celos o porque no me acostumbrara a semejantes placeres, la cosa es que ella había sido siempre muy reservada con respecto al sexo y la verdad es que su comportamiento en Barcelona me sorprendió al máximo. La cosa es que yo perdí el contacto con Claudia, pero no pude de dejar de pensar en montarme una noche loca con un transexual, pero claro Claudia había puesto el listón muy alto y por mucho que busqué en la calle alguien que me gustara no lo encontré. Un día visitando una página de contactos de la ciudad, entré en la sección de travestis, y mi sorpresa fue mayúscula al verla, la primera chica de la lista con foto se daba un aire a Claudia, pero no era ella, era una preciosidad, alta, con unas curvas vertiginosas, bastante pecho y un culo redondo y respingón, la verdad es que me encandiló desde el principio. No me importaba pagar para pasar un buen rato, así que sin pensármelo la llamé, contestó enseguida, su voz, aunque un pelín ronca era muy agradable y sensual, convenimos el precio y quedamos para aquella misma tarde, mi mujer estaba fuera y los chicos con mi suegra así que no había problema en que se enterara nadie. Me duché y ...
... arreglé y salí para el centro, enseguida encontré la casa, subí y llamé a la puerta. Ante mi apareció un verdadero ángel, la verdad es que no era tan alta como parecía en la foto más bien tiraba a pequeña, embutida en un fino vestido rojo sus curvas pechos resaltaban sobre sus caderas y su hermoso culo era tan respingón como en la foto. Lara me dio un delicado beso en la mejilla, me invitó a entrar y mientras ponía unas copas dejé el dinero sobre la mesa. Tomamos las copas tranquilamente, charlando un poco, cosa que me sorprendió gratamente ya que no esperaba que una prostituta, gastase así el tiempo, yo me dejé llevar por la conversación, la verdad es que estaba un pelín nervioso, no acostumbro a ir de putas y la verdad es que hacía varios años que no lo hacía. Durante la conversación no dejé de mirarla o de admirarla, la verdad es que la cara era muy femenina, sus rasgos no delataban su condición, ojos verdosos, labios carnosos, nariz ligeramente afinada hacia arriba, sus tetas eran grandes y redondas y el vestido dejaba entrever que sus pezones eran grandes y redondos. La verdad es que se le notaba que se cuidaba físicamente. Cuando ella quiso cambió el tema y directamente me preguntó si yo era pasivo o activo y la verdad es que yo ante semejante belleza no estaba dispuesto a poner pegas a nada así que la contesté que dejáramos que nuestros cuerpos nos llevaran a donde les apeteciera, me incorporé, la cogí de la mano levantándola del sofá y la besé en el cuello. La ...