-
Economista y prosti: Visita del francés y doble vaginal (2 - fin)
Fecha: 01/07/2026, Categorías: Incesto Autor: Dessert3, Fuente: CuentoRelatos
Sobre las 8 de la mañana, extrañados de que no hubiera actividad, aparecieron papá y Tommy y nos despertaron. Nos duchamos Paul y yo. Y nos fuimos a desayunar todos juntos. Conversamos en nuestro lenguaje múltiple, nos reímos, y nos asombramos de que aún teníamos buena parte del sábado y todo el domingo por delante. Me había vestido como para no pasar desapercibida, pero tampoco andaba desnuda. Al menos en la mañana no planeaba salir ni al jardín, simplemente descansar, hacer mi célebre ensalada de papas huevos y pepinillos agridulces para acompañar el inevitable asado y poca cosa más. Un vestido largo hasta el tobillo pero strapless, de voile azul Francia en honor al invitado y zapatos de tacón medio, para comodidad. Por supuesto, el voile tiene opacidad muy limitada, y ya de por sí dejaba apreciar mi total carencia de lencería. Y cuando pasaba frente a algún rayo de luz que entraba por una ventana, o cerca de una lámpara encendida, ¡zás! transparencia total. Por supuesto, al ser la que más domino el francés, era la referente de Paul, quien estuvo buena parte del tiempo conmigo. Conversamos mucho y nos reímos mucho también. Directamente me preguntó si podríamos volver a tener sexo, dado que él había venido “a verme con papá”. Y que no necesariamente había contratado sexo. Por supuesto le expliqué mi sistema de atención, sin límite hasta que él invitado lo diga. Nunca se había cruzado con ninguna chica que aplicara ese criterio, que lo dejó maravillado. Le ...
... dije también que en algún momento volvería a coger con mi padre y que Tommy no podía seguir al margen, todo lo cual le pareció muy justo. Ni que decirlo. En el correr de la mañana, aparte de preparar la ensalada y conversar, me tocó toda, me manoseaba y levantaba el vestido, a veces me bajaba el escote para manosearme las tetas, a lo cual no me negaba en absoluto. Mis tetas son una de mis partes más amadas, además de que yo misma las admiro en forma merecida, son muy sensibles y amo cuando las tratan como se merecen. Almorzamos, tomamos café, y ya anochecía en Francia, y llegó una llamada de Jeanne. Está vez era ella quien transmitía y era una impresionante imagen del chofer Charles penetrándola en cuatro. La verga no entraba más allá de la mitad, nos entretuvimos viéndolos, hasta que él sacó aquel trozo de ébano de la concha de Jeanne y descargó su eyaculación en la espalda de ella. Fin de la transmisión. Divertidos, comenzaron a tocarme y a jugar conmigo, caricias por aquí y por allá, besos que van y vienen. Tocaron a la puerta, y yo, imaginando que sería Roque fui a atender, con las tetas al aire (no era la primera vez). Preguntó si necesitábamos algo y se marchó. A Paul le encantó saber que dábamos acceso a mi cuerpo a nuestro empleado, al igual que ellos con Charles. Hablamos luego largo y tendido del tema de mi futura preñez, de mi inseminación, de cuantos serían. De Manuel, anotado como suplente por si alguien no podía (“yo podré como sea”, dijo Paul). Yo ...