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Fatty, Patty y Katty VIII
Fecha: 05/07/2026, Categorías: Incesto Autor: Viejo Intrepido, Fuente: TodoRelatos
... habéis dicho, pero es posible que pueda aclararos alguna duda que seguro os asalta. – continúo hablando Patricio tras un largo silencio en que escruto a sus atentos oyentes, y dirigiéndose a Alma la dijo – Yo soy un gran amigo de la infancia de Ana María, vuestra abuela, y os puedo contar una historia compleja, triste, alegre o incluso inmoral, según la forma de pensar de cada uno, pero me tenéis que dar vuestra palabra que no se lo vais a contar a nadie. -Ana María, tiene ahora sesenta años, tres menos que yo, ósea que nació en el año 1.963, y desde muy niños nos hicimos inseparables a pesar de los tres años que yo la llevaba. Desde muy niña era más guerrera que yo, más lanzada, más provocadora de peleas y le gustaba el riesgo, en cualquiera de sus vertientes, bien en los ríos metiéndose en lo más profundo o en los montes escalando por lo más escarpado, vamos que era lo que por entonces se decía de las niñas como ella, que era un marimacho. – siguió explicándoles cuando ambos le prometieron que serían tumbas – Por su forma de ser, a finales de los años setenta, cuando ya éramos adolescentes, empezó a tener fama de ser lesbiana, más aún cuando rechazaba a cualquier pretendiente que la cortejaba, porque debéis de saber qué a pesar de sus formas, era la muchacha más bonita del pueblo sin duda alguna. -Tengo que confesaros que yo estaba perdidamente enamorado de ella, y no solo por su belleza, la amaba por su forma de ser. – dijo suspirando profundamente – En el año ...
... 1.978, cuando ella tenía quince años y yo dieciocho, le confese mis sentimientos, se puso a llorar amargamente y me dijo: “Te quiero muchísimo, tú eres la persona a la que más quiero del mundo, incluso más que a mis padres, pero solo podemos ser amigos, pues a mí me gustan las mujeres. Si después de mi rechazo dejas de ser mi amigo lo entenderé, pero te seguiré queriendo igual, aunque no quieras volverme a hablar”. Yo, que la quería con toda mi alma y aun la quiero de la misma forma, la prometí que pasase lo que pasase siempre seria su amigo, que me considerase su hermano mayor, que contase conmigo para todo, y le jure que guardaría su secreto, pero si en algún momento tenía la curiosidad de saber que se sentía con un hombre, que me tuviese en cuenta. -Un año después, en el verano de 1.979, vino de vacaciones Eustaquio, tu padre. – explico mirando fijamente a Jesús – Ana María, al igual que todas las mujeres del pueblo, y a pesar de sus tendencias, quedo fascinada por la imagen de semejante ejemplar masculino, que hay que reconocer que, a los cuarenta y dos años que tenía entonces, parecía un dios del Olimpo. Ella me pidió que le presentase a mi pariente, ya que como Jesús sabe soy un primo lejano de Eustaquio. Lo quería conocer para copular con él y quedarse preñada, ya que según creía era la única forma que ella consideraba viable para que sus conciudadanos dejasen de decir que era lesbiana, que por cierto en aquellas fechas estaba muy mal visto. De paso cumpliría uno de sus ...