1. El hijastro de mi compañera Andrea y yo


    Fecha: 06/07/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: klarisa, Fuente: CuentoRelatos

    Llegó la Nochebuena y mi familia lo celebró, pese a que no seamos una familia normal, jajaja, como una más la noche del 24 cenamos en casa de mis cuñados, parecíamos en una celebración normal, pese a que mi hijo follaba con su tía y yo con su hijo el sobrino de mi marido, entre mi hijo el mayor y yo nos intercambiamos algunas miradas en las que telepáticamente los dos teníamos en mente nuestro objetivo para el año que iba a comenzar, que mi sobrino y su madre tuvieran relaciones, pero no es noche.
    
    De otro lado, en los días previos a Nochebuena había coincidido en la pescadería con la mujer que mi hijo pequeño había visto desnuda el día en que iniciamos nuestra relación, pero no había tenido la ocasión de iniciar un conocimiento accidental.
    
    Como en el trabajo me debían un día decidí cogérmelo el día 26, esa tarde estaba sola en casa, cuando me llamo mi compañera Andrea para decirme que les había sobrado un trozo de carne hornada, y me lo ofrecía y me dijo que, si quería el hijo de su marido, de una relación anterior de este, Chus vendría a traérmelo a casa, acepté un poco por compromiso, le di mi dirección y esperé que llegará el chaval, sabía que tenía más o menos la edad de mi hijo pequeño, los dos habían cumplió los 18 años hacia tiempo. Andrea contaba que era un chico tímido con el que le costaba conectar.
    
    Mientras le esperaba una idea se fue desarrollando en mi mente, me lo hacía con mi hijo que era de su misma edad, según Andrea se trataba de un chico muy ...
    ... tímido, igual encontraba la manera de hacerle un regalo de navidad muy especial, me puse un vestido corto y muy escotado, recordando que Andrea creía que algunas veces el chico la miraba las tetas, y esperé su llegada, cuando llegó vi que evidentemente tenía aspecto de tímido.
    
    Le invité a pasar y noté como el chico, me miraba las tetas, aquí comprobé que lo que Andrea pensaba no era paranoia, le llevé hasta el salón y le invité a sentarse, mientras yo iba a por la bandeja con el turrón, cuando se lo serví procure agacharme lo máximo posible para que tuviera una buena visión de las tetas, dejé la bandeja sobre la mesa y decidí ir directamente al grano y le pregunté:
    
    -¿Te gustan mis tetas?
    
    Él se quedó sorprendido y algo asustado, yo le intenté tranquilizar y le dije:
    
    -No te preocupes, es algo normal, ya eres un hombre, y es normal que te gusten las tetas de las mujeres, aunque sea de dos viejas como Andrea y como yo.
    
    Y tras decir esto me bajé las hombreras del vestido y me bajé el sujetador, dejando mis dos tetas al aire. Él se quedó alucinado su cara reflejaba a la vez deseo y temor, yo viéndole así me puse detrás del sillón en que estaba sentado, y le dije:
    
    -Relájate, cariño.
    
    Comencé a masajearle los hombros para que se relajara y luego me agaché un poco más, su cabeza se hundió entre mis tetas, lo que le gustó y le tranquilizó, así le tuve hasta que vi que estaba relajado, entonces con la voz más dulce que pude le pregunté:
    
    -Mi bebe ¿Te gustan las tetas de ...
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