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Una misteriosa, insólita y sorprendente familia II
Fecha: 10/07/2026, Categorías: Incesto Autor: Viejo Intrepido, Fuente: TodoRelatos
... nada más llegar lo que acabas de decirle, ni tampoco creo que tengas motivos para hablar así de mi padre. -¿A no? – dijo siguiendo en su actitud altanera su tía – Entonces como me explicas porque tu querido papaíto se quiere divorciar de Susana y casarse con una tal Daniela. Y que sepas que no me importa una mierda que vengáis a vivir aquí, ni tu madre ni sus tres hijos, es vuestra casa, pero tengo un cabreo de cojones con el cabronazo de vuestro padre, y eso que hasta solo hace unos minutos era mi ídolo, mi príncipe azul. -Perdona tía María del Mar. - dijo entonces recuperando un poco su compostura Julio – Pero creo que no te entendemos. ¿Qué es eso de que mi padre quiere divorciarse de mi madre? -Ya te he dicho que te tranquilizases, ¡coño! – dijo la abuela Susana alzando la voz y dirigiéndose a su hija con muy mal humor – No tienes remedio, tu vehemencia te pierde. Ya nos ha dicho Susi que ellos aún no sabían nada. Y además que culpa tienen los chiquillos de lo que pueda hacer o dejar de hacer su padre. Venga niños entrar en la casa que vendréis cansados, y después de merendar ya guardareis el coche en la cochera y recogéis vuestras cosas. Ante las palabras y la actitud de la abuela, tanto Julio como Belén la siguieron asombrados y acobardados al enterarse de que sus padres al parecer iban a divorciarse, y aunque eran conocedores de que algo no andaba bien entre ellos desde hacía algunos meses, no se esperaban semejante recibimiento. Una vez en el gran salón ...
... de la vivienda, fue la abuela Susana la que tomando la palabra y en un tono autoritario les dijo: -Sentaron que quiero hablar muy seriamente con vosotros dos. Y tú Marimar siéntate también, pero antes me gustaría que les pidieras perdón a tus sobrinos por como los has recibido. Entonces la tía abrazo a Belén llorando y entre hipidos dijo: -Lo siento mi elfa bonita, lo siento de verdad, pero es que acababa de enterarme y estaba fuera de mí. Y tú Julio, perdona a la loca de tu tía que me puede mi mala leche. Tras esas palabras se acercó a Julio y le soplo dos besazos enormes en sus mofletes, que ahora si eran sentidos, pues se le notaba a aquella mujer que realmente estaba avergonzada de su recibimiento. Pero a pesar de eso, tanto Julio como Belén se sentaron cohibidos y esperando que les contasen que estaba pasando. Fue de nuevo la abuela la que dijo: -Vuestra madre ha llamado hace un rato para decirnos que llegaríais en unos minutos, y me ha pedido que os diga que tanto ella como Violeta vendrán en un par de días, una vez que tengan solucionada la mudanza de todas vuestras cosas. Porque tenéis que saber que a partir de ahora esta será vuestra casa, la de vuestra madre, la vuestra y espero que también la de Violeta. Realmente estoy desolada y me gustaría que vuestra tía nos explique, que es lo que estaba hablando con vuestra hermana mayor hace solo unos minutos, justo cuando habéis llegado, para ponerse como se ha puesto, y después merendáis, que vendréis con ...