1. Nuestro gangbag campero


    Fecha: 11/07/2026, Categorías: Sexo en Grupo Autor: Oscarello, Fuente: CuentoRelatos

    ... la confianza enorme de una relación tan buena con Pao, y pensando en los 4 hombres que miraban atentos, conteniendo preguntas y ganas, estaban como en vilo esperando alguna novedad. Le acerque el mate y la pava a Juan, le dije que lo prepare y que le lleve unos mates a Paola, que los esperaba, con Facundo y el otro peón, para chupar algo tibio. Se les ilumino la cara, Facundo ya les dio órdenes, prepararon todo y fueron.
    
    Con Oscar, que ya tenemos experiencias compartida reíamos y esperamos unos 20 o 30 minutos en el que volvieron los 4, Pao riendo entre ellos, semi desnuda, apenas arropada con una camisola (tipo un kimono blanco, transparente, con dibujos de unos peces). Obvio que les había chupado la pija a los 3 y los tres le habían chupado todo a ella.
    
    Nos sentamos a desayunar en la galería, tomar unos mates, hablar, reír, todas indirectas y morbos. Teníamos con Pao una fantasía más. Si habíamos llegado hasta ahí, teníamos algo más, solo hablado con Oscar, ella y yo. En otra oportunidad contare los antecedentes de esta fantasía, que básicamente tiene que ver con los animales, en este caso los caballos. Esto lo sabíamos Pao, Oscar y yo, los otros 3 no sabían nada.
    
    Llevamos la charla a lo yegua que era Pao, a montar, a como la habíamos montado, y ella hablo de la historia de Lady Godiva, y que le gustaría montar desnuda. En esa ideas y fantasías que volaban, Facundo enseguida mando a buscar un caballo, el más dócil supuestamente.
    
    Se lo prepararon, sin silla, ...
    ... para montar a pelo, solo con las riendas y los frenos.
    
    Hermoso verla en su semi desnudez, besarla y manosearla cuando fue pasando uno por uno en su camino a montar el caballo. Hermoso como le hicieron pie y tocaron y besaron por donde pudieron, al subirla.
    
    Dio una pequeña vuelta frente a nosotros, que estábamos embobados, pero le costaba, aun cuando el caballo era dócil, aferrarse al mismo. Juan, conocedor le dijo que mejor le agregaba, al menos una mantita mínima y la cincha con sus estribos. Si, ¡perfecto!, de paso era volver a bajar y subir, manosearla, besarla, verificar su concha mojada.
    
    Dio otra vuelta, ahora un poco más enérgica, con un leve trote, entre nuestros gritos y palabrotas, respondiendo al movimiento de sus tetas y sus poses mostrándonos la cola.
    
    Se acercó, dejando que el caballo camine muy lentamente, parecía que el animal entendía el morbo. Me miro sonriente, picara, tirándome un beso, todo era parte de nuestra fantasía, y cuando estaba cerca, cuando Juan y el otro peón se acercaban a tomar el caballo, dijo:
    
    -Juan, ¿no querés que montemos juntos? ¿Te sacas los pantalones y damos una vuelta?
    
    ¡Jajaja que decir! A Juan le volaban las manos, creo que rompió el cinturón o algo de la bombacha de campo y quedo en bolas, se sacó la camisa también. Se puso al lado del caballo, de frente a Pao, que se adelantó un poco en la monta, y tomando las crines del animal revoleo la pierna y se estampo sentado detrás de ella.
    
    Ahí ya nuestra fantasía era ...
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