1. Bajo el techo de los elegidos


    Fecha: 11/07/2026, Categorías: Gays Incesto Masturbación Autor: Kediie, Fuente: SexoSinTabues30

    Bajo el techo de los elegidos
    
    Era un verano de mis seis años recién cumplidos, y como cada año siempre, mis tíos me llevaban con ellos desde Sinaloa hasta Monterrey para visitar a la familia lejana. El viaje era largo, entre carreteras que cambiaban del verde de los campos al gris de las fábricas, con los corridos sonando a todo volumen en la camioneta. Al llegar, la ciudad se imponía por algo le llamaban la ciudad de las montañas y sus edificios altos, pero en el fraccionamiento donde vivían los parientes, todavía se respiraba ese aire norteño de buenas costumbres: casas bien cuidadas, jardines con mesas para el asado y vecinos que saludaban de puerta en puerta.
    
    Las mañanas olían a café recién colado y pan de dulce, mientras que las tardes se llenaban del humo de la carne asada y las risas de los primos jugando en el patio. Los domingos, después de misa, la familia se reunía en la cocina grande de la abuela, entre platos de cabrito y tortillas de harina, hablando de negocios, de fútbol y de los recuerdos del rancho. Monterrey era distinto a nuestro Sinaloa—más industrial, más acelerado—, pero en esas reuniones, entre el ruido de las botellas de cerveza abriéndose y las historias de antes, uno entendía que aquí también se vivía con el corazón en la mano.»
    
    Aquí en esta ciudad vivían los primos de mi primo Luis: Jorge y Juan, dos jóvenes de veinticinco años, altos, fuertes, con cuerpos esculpidos por el trabajo duro y los deportes. Eran elegidos-hijos de 2 pastores ...
    ... muy respetados en la localidad, destinados a liderar la iglesia algún día . Pero esa noche, bajo las sábanas ásperas y el frío que calaba los huesos, descubrirían que la pureza no siempre era más que una fachada.
    
    La Primera Noche: Juan
    
    El cuarto estaba oscuro, solo iluminado por la luna que se filtraba entre las cortinas. Juan se desvistió frente a mí, como si fuera normal, como si no supiera que yo lo observaba con avidez. Su piel pálida brillaba bajo la tenue luz, sus músculos tensos al quitarse la ropa. «¿Tienes frío?» murmuró, y antes de que respondiera, sus manos heladas se deslizaron bajo mi suéter.
    
    Yo temblé-no por el frío, sino por el fuego que encendió su tacto. me dijo al oído – güerito, está bien que meta mis manos es que hace mucho frio y tu cuerpo está calientito – la verdad estaba confundido no sabía bien lo pasaba a mi alrededor y mi única respuesta fue un –estaba bien,
    
    Comencé a sentir como me comenzó a acariciar lentamente, movía su dedo pulgar primero y luego ya movía el resto de sus dedos, aquello hizo que me erizara, el sintió como me erice y me dijo – Tienes mucho frío verdad güerito, – me salió un – si – luego de esto se pega a mí y me dice – tranquilo güerito, te voy a dar calor con mi cuerpo, así ya no sientes frio -, al jalarme de la cintura hizo que quedara en cucharita con él, estaba completamente pegado a el, ahí pude sentir que el tenía erecto su pene y este lo tenía pegado en mi trasero en un momento lo resbalo entre medio de mis nalgas ...
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