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La nueva vecina Mariel
Fecha: 12/07/2026, Categorías: Masturbación Transexuales Autor: holograma, Fuente: SexoSinTabues30
El barrio es un lugar tranquilo, de casas bajas, con profusa arboleda, las calles no son transitadas pro muchos vehículos, los vecinos, son casi los mismo de siempre, la gente vive desde hace muchos años en el lugar. Francisco es un hombre de unos 66 años, jubilado de profesor de nivel terciario y universitario, trabajó en varias instituciones educativas, hace muchos años que vive en el barrio y es un hombre muy respetado. Es un hombre afable y muy galante, pero siempre muy correcto, prudente y medido con todos. Fue profesor de filosofía, y cuando se presentaba algún problema en el barrio y se reunían en la vecinal para intentar darle una solución, él participaba y siempre daba una opinión medida y sobria y en la mismo había alguna cita de algú filósofo conocido. La casa contigua a la de Francisco estaba deshabitada desde hacía unos meses, allí vivía una pareja muy joven, sin hijos que había emigrado a los Estados Unidos, la casa estaba en alquiler. Y justamente en esa semana había sido visitada por el corredor inmobiliario con una mujer relativamente joven y un niño de unos 10 años, regordete, de cabellos enrulados, con unos ojos saltones y una sonrisa en su rostro casi en forma permanente. Ese mismo fin de semana la casa se ocupó, trajeron todos los muebles de los nuevos inquilinos, Francisco se preguntaba qué tipo de gente sería esa que ahora serían sus nuevos vecinos. Pasaron algunas semanas, la mujer de unos 35 años es muy amable, saludo correctamente a ...
... Francisco y a todos en el barrio, que tiene ese hábito de saludar, aunque la persona no sea conocida. El niño, es un pequeño bastante tranquilo, siempre con juegos que hacen escaso ruido, es muy sereno y todos los días va a la escuela por la tarde. Unas de esas tardes Francisco se encontraba en la puerta, fumando un cigarrillo, y ve que llega el niño de la escuela con el guardapolvo blanco impecable, caminando serenamente, ingresa a su casa, toca a la puerta, no hay contestación. El niño sale a la vereda y le dice a Francisco: -Señor, ¿puedo quedarme con usted hasta que llegue mi mami? -Por supuesto, jovencito, responde Francisco. Sabes a dónde fue tu madre. -No, responde el niño, pero supongo que a la peluquería o a hacer compras, ya debería estar de vuelta, nunca me deja fuera de casa. -Por lo que dices tu madre es muy cuidadosa de ti. -Sí, con mami simpe estamos muy juntos, nos queremos mucho y me cuida, yo diría que demasiado. ¿Cómo te llamas? Preguntó el joven. -Francisco, respondió el profesor mientras le pegaba una pitada al cigarrillo y exhalaba el humo. ¿Y tú?, preguntó Francisco. -Manuel, pero me dicen Manucho. -Lindo sobre nombre, ¿y cómo quiere que te llame yo? -Manucho, me gusta más. -bueno, Manucho, qué te parece si entramos a casa y esperamos a tu madre adentro ya está cayendo la tarde y va a refrescar, estamos en otoño. -Bueno, dijo el niño. El rostro del niño era redondo, mofletudo, sus cabellos enrulados le daban un aire de ...