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Mi cuñado marroquí 2 (Cap v)
Fecha: 14/07/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Domadordepalabras, Fuente: TodoRelatos
... pequeña, cuando termine saboreando esa enorme barra de carne que hoy te quedaste mirando embobada… Sabes a ciencia cierta, que terminarás devorándola, porque te encanta, porque te ha alucinado, al igual que la verga de mis amigos… Quizás no hoy, quizás no será mañana… Pero sabes seguro que vas a terminar, siendo empalada a lo bestia por todos nosotros… Y aunque no quieras reconocerlo, lo estás deseando… Apuesto, a que ahora mismo tienes el coño ardiendo solo de pensar en esas tres vergas solo para ti…- -¡Vete a la mierda, cabrón!- -Perdona, te has equivocado de hombre… El cabrón es tu marido… ¡Jajajjajaja!- No aguantaba ni un instante sobre la silla… La conversación terminó ahí, Miranda no quiso volver a continuar hablando. Lo cual significaba que, en el impasse, tenía que mirar los vídeos de lo que había sucedido horas antes. Lógicamente, el principio de la historia, no había quedado grabado, porque Abdul aún no debía haber sacado el teléfono. Fue justo en el momento en el que comenzaron a obligar a desnudarse a mi mujer, que el mierda marroquí, comenzó a grabarla para hacerla sentir más expuesta. El imbécil grababa en vertical para empezar, y ante la cámara, podía haberse como mi mujer, toda avergonzada, y sin dejar de mirar a un punto concreto, que apostaría lo que fuera a que era su propia hermana, se despojaba de su camisa, botón a botón, hasta desabotonarse por completo y dejar su sujetador y su torso completamente ...
... desnudo. Abrió el campo de visión de la cámara, y se podía ver como Hakim, y el gigante observaban a mi esposa, mientras tenían a Laura de rodillas, completamente desnuda, practicándole una felación al gigantesco Musa. La cara de Miranda era un poema, pero poco a poco, me fui dando cuenta de cómo cambiaba su expresión, mientras observaba a su hermana engullendo esa barra de carne marroquí… El deleite con el que la acariciaba, la pasión con la que la engullía, la expresión en su mirada, totalmente sometida, totalmente extasiada… Y mi mujer, se despojó de su camisa por completo, quedándose en sostén que, por cierto, llevaba casualmente uno de los más bonitos que posee, uno de aros negro, con encaje de relieve… -Quítatelo zorra- Se podía escuchar detrás del teléfono, lo cual significaba que el que le daba la orden era el mierda de Abdul… Mi cuñado, aquel imbécil que hoy me daba una de Cal y mañana, una de arena, aquel pedazo de mierda que aún me culpaba, por yo no sé qué historia que no tenía nada que ver conmigo… Miranda, miró al teléfono toda avergonzada, y echó sus manos a la espalda, desabrochando su sostén, y liberando sus dos enormes y preciosos pechos blancos, con esos pezones gruesos y sonrosados, que se agitaban al ritmo de su respiración… Y su expresión… La expresión de mi mujer, entre perdida, asombrada, asustada, y ese último ingrediente, que yo no quería reconocer… -Vamos, puta… Bájate la falda- Y Miranda obedeció en silencio, lentamente, ...