1. Perversión en el probador


    Fecha: 16/07/2026, Categorías: MicroRelatos, Autor: Lena Hache, Fuente: TodoRelatos

    Fui a mi tienda favorita unos días antes de las rebajas para probarme ropa y volver ya en rebajas sabiendo lo que quería comprar.
    
    La tienda estaba vacía y una de las dependientas se dedicó a aconsejarme. La conocía desde que era pequeña y teníamos una relación cordial. Entre consejo y consejo charlábamos de la vida. A mí siempre me había parecido atractiva y me ponía muy cachonda que fuese una madre de familia con un marido y tres hijos y que comían los domingos en casa de los abuelos.
    
    Fingí que no era capaz de bajar la cremallera de un vestido y ella entró al probador para ayudarme a quitármelo. Yo no llevaba ropa interior y ella se quedó algo cortada al verme desnuda. Yo la tanteé arrimándome a ella y poniendo mi mano en su cadera. Ella se apartó sin mucho empeño. Yo insistí al ver que no estaba del todo decidida, me arrimé de nuevo y está vez apoyé mis manos en sus tetas mientras mis labios buscaban los suyos.
    
    - ¿Qué haces? No me hagas esto. - Dijo cuando nuestras bocas estaban a unos centímetros y nuestras narices se rozaban. - Por favor.
    
    - Lo estás deseando.
    
    Me quedé mirándola ...
    ... fijamente esperando que diese algún paso en falso. Se sintió intimidada y bajó la mirada.
    
    - Deja de mirarme las tetas y cómemelas. - Le dije sabiendo que no me las estaba mirando.
    
    Ella rio nerviosa y volvió a mirarme. Yo la besé. Ella colaboró en el beso y posó sus manos en mis nalgas. Luego se apartó.
    
    - No, no debo hacer esto.
    
    Yo la ignoré y metí mi mano en su falda, buscando su coño. Ella seguía diciendo que aquello estaba mal, pero al mismo tiempo se desnudó. Le comí las tetas y fui bajando hasta su coño. Ella gemía como si no pudieran oírnos desde el otro lado de la cortina.
    
    En mitad de su orgasmo se agachó para no perder el tiempo y comerme el coño. Lo hizo con ganas, parecía que era un deseo que había reprimido toda su vida. No era muy mañosa, pero su dulzura era única. Su pinta de no haber roto un plato en su vida... ¡Uf! Le dejé la boca llena de fluidos y se los tragó todos con gusto y sin reparos, no sin antes darme un morreo de película.
    
    - No. Esto ha estado muy mal. - Dijo mientras se vestía.
    
    Siguió arrepintiéndose, pero su mirada al salir del probador me pedía repetir. 
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