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El esposo del Mafioso. Cap XV 1/2
Fecha: 26/07/2026, Categorías: Gays Autor: Fiore, Fuente: TodoRelatos
... boca —ordenó con los ojos encendidos. Augusto obedeció al instante. Pietro le metió dos dedos hasta el fondo, haciéndolos chocar contra su lengua, sin darle tiempo a prepararse. —Así… aprende a obedecer cuando yo no estoy cerca. Si vas a portarte como un objeto de deseo, más te vale que recuerdes que eres mio y de nadie más. — Entonces acercó su miembro a la cara de Augusto, quien entendió de inmediato lo que tenía que hacer. Acercó su erección palpitante al rostro de Augusto, sin pensarlo, abrió más la boca, dispuesto. Pero Pietro lo detuvo, jalando su cabello. —No tan rápido. Esto no es solo chupar, es rendirte. Así que me vas a mirar mientras lo haces. Augusto levantó los ojos. Pietro lo guiaba con una mezcla de crudeza y control absoluto. —Saca la lengua —ordenó. Augusto obedeció y Pietro rozó el glande contra ella, dejando un hilo de preseminal sobre su lengua temblorosa. —Ahora respira por la nariz. Despacio. Vas a dejar de pensar. Yo voy a marcarte la profundidad, tú solo te abres. Introdujo la punta. Después un poco más. Cada centímetro lo guiaba con firmeza, observando la reacción de su garganta. Cuando el miembro llegó al fondo y el reflejo de arcada hizo que Augusto se estremeciera, Pietro no retrocedió. —Tranquilo —le dijo, más bajo, apretando el cabello con una mano y acariciando su nuca con la otra—. Relaja la garganta. Quiero que aprendas a tragarme entero. Vas a hacerlo. Para mí. Augusto se obligó a no apartarse, respirando con ...
... dificultad por la nariz. Pietro se deslizó de nuevo, esta vez más profundo. El gemido que soltó fue grave, casi animal. Siguió embistiendo lento, rítmico, controlando la entrada, obligándolo a adaptarse. Cada vez que Augusto retrocedía, Pietro lo sujetaba con más fuerza y lo guiaba de nuevo al fondo, enseñándole a resistir la incomodidad, a abrir más la garganta, a someterse sin pensar. —Cuando sientas una arcada… traga.. Y mantén la lengua abajo, no la subas. — le ordenó Pietro entre jadeos Augusto asintió como pudo, con los ojos llorosos, babeando por las comisuras. Su sumisión era absoluta y estaba completamente duro. Pietro lo sacó por completo de su boca con un hilo espeso de saliva colgando entre ambos. —¿Quieres más? —susurró—. Augusto solo pudo asentir con la cabeza. Volvió a metérselo en la boca, esta vez sin previo aviso, y comenzó a mover la cadera con más fuerza, marcando un ritmo constante, golpeando el fondo de su garganta una y otra vez. Augusto estaba empezando a entender la técnica: respirar, tragar, rendirse. Cuando saco el miembro, estaba completamente lubricado de saliva y su propia excitación, —Continua…— ordenó Augusto continuó con su propio ritmo, Pietro gemía de placer, sus gemidos eran roncos, estaba liberando toda la tensión del dia y cuando sintió que iba a terminar, tomó a su esposo del cabello y con la otra mano comenzó a masturbarse, iba a acabar en su cara. Augusto no se sentía listo aún pero no se atrevió a decir ...