1. Tomó prestado el carro… y el marido de otra


    Fecha: 30/07/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Lia Y, Fuente: TodoRelatos

    ¡Me quedó doliendo desde la vagina hasta las piernas!, decía el mensaje que descubrió Elizabeth en el celular de Carlos, su esposo. Ese día en la mañana, éste le pidió el carro prestado y ella accedió, la única condición era que la llevara a su trabajo; y así lo acordaron. Carlos al dejar a su mujer, procedió a llamar a una chica que había conocido para tener un encuentro fortuito, ambos habían compartido el fin de semana anterior un saludo, unas cervezas y sus números de teléfono.
    
    Fue en el carro de Elizabeth, un aveo, marca chevrolet, donde procedieron al encuentro. Se estacionó cera de la casa de la chica, aún eran las nueve de la mañana y casualmente ese día y a esa hora no había mucho paso de transeuntes; como los vidrios del vehículo eran oscuros, aprovechó Carlos el momento, para bajarse el short que cargaba, tomó a Katiuska fuerte de la nuca y la llevó hasta su miembro, luego de unos minutos de chupadas, él mismo le quita las lycras que ella cargaba y la pasa para su asiento. Katiuska se monta encima de Carlos sin protección, pero con la vagina húmeda y con muchas ...
    ... ganas.
    
    El encuentro era fortuito y rápido, por lo tanto no podían perder el tiempo. El calor del momento los hizo sudar mucho, Katiuska con los zapatos posados en las orillas del asiento principal, del carro de Elizabeth, cabalgaba también con euforia sobre el pene de su esposo. Luego, se levanta cuando Carlos termina. Se pasa para el otro puesto, se vuelve a vestir, se besan, se despiden y quedan para verse en otro momento.
    
    En el transcurso de la mañana, chatean comentando lo divino que fue el fugaz encuentro. Carlos busca a Elizabeth, aún con la misma ropa y la adrenalina de lo vivido horas atrás. Llega la noche, Elizabeth va a guardar el carro en el garaje, y cuando se va a sentar ve dos marcas de zapatos en el asiento, empieza a sospechar.
    
    Espera que Carlos se duerma, y por supuesto revisa su celular.
    
    Carlos: ¡Que rico la pasamos mi amor, vamos a coordinar para otro día pasarte buscando!
    
    Katisuka: ¡Me encantó haberlo hecho en tu carro, me quedó doliendo desde la vagina hasta las piernas!...
    
    Y así fue como Elizabeth descubrió que le habían usado, su marido y su carro. 
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