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Mi cuñado marroquí 2 (Cap II)
Fecha: 03/08/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Domadordepalabras, Fuente: TodoRelatos
Novela completa disponible en Ámazon: https://amzn.eu/d/84BBiar Capítulo II La “fidelidad” de Miranda Cuéllar Miranda me miraba circunspecta, ciertamente, no esperaba para nada, que yo hubiese llegado tan pronto. Y a mí, realmente me daba igual si la hubiese pillado con alguien. Realmente me importaba una absoluta mierda, porque ya no podía creer más en sus mentiras, en sus enredos, en sus excusas… Su cuerpo, estaba bañado en multitud de evidencias, que atestiguaban una manifiesta infidelidad por su parte… Y sin embargo, ante mí, se mostraba totalmente sumisa, totalmente complaciente… Libre de toda culpa... Esa mujer, que jamás me había permitido penetrarla analmente, ahora y gracias a una terrible confusión con su hermana Laura, consentía penetrarla a mi antojo y de la manera más dura y brutal, y ni siquiera se quejaba… Probablemente Sería consciente de que sabía o intuía que yo tenía que saber algo de lo que había ocurrido con ella… Pero de sus labios, de su boca, no se atrevía a soltar prenda. Y eso era algo que a mí me martirizaba... ¿Por qué no había sido clara conmigo?… Y mira que, si hubiese ocurrido algo, un desliz, un momento de debilidad, y me lo hubiese reconocido, posiblemente lo habría entendido… Porque sobre todas las cosas, amaba y adoraba a esa zorra pelirroja con cuerpo de infarto, de pechos turgentes, amplias y vertiginosas caderas y por supuesto, me traía por la calle de la amargura… La muy hija de perra, ...
... con todas las señales, con todas las magulladuras, con todas las marcas en sus senos, esos moretones en sus pezones, esas marcas de dedos en sus opulentos glúteos, esas señales de estrangulamiento en su precioso cuello… Eran marcas que a mí me arrancaban la vida… Y aunque en varias ocasiones, me había empeñado en borrarlas a base de marcarlas más profundamente… Sabía que estas estaban allí… Cuando entré allí en casa, y volvió a mirarme, extrañada de que volviese a casa tan temprano, me preguntó. -¿Y estas horas?… ¿A qué se debe que hayas llegado tan pronto?…- Su tono cambió, a otro más insinuante… Miranda, bestia un vaporoso vestido blanco y azul, abierto por delante y anudado por una lazada. De repente, y justo frente a mí, me miró a los ojos y lentamente, se deshizo de aquel nudo que unía un lado con el otro del vestido. Al hacerlo, lo sujetó por ambos lados, y lo abrió por completo, mostrándome toda su preciosa anatomía… Vestía un sujetador negro de andar por casa que, aunque fuese de lo más normal y común, en ella era un auténtico delirio. Porque al tener los pechos grandes y firmes, cualquier tipo de sujetador convertía aquello en un auténtico espectáculo. Esas preciosas caderas que, por arriba, confluían en una pequeña cintura, ocultaban unas braguitas negras, también de andar por casa, que ocultaban su precioso coño completamente desprovisto de vellosidad. Yo no podía evitarlo, incluso teniendo su cuerpo lleno de moretones, incluso ...