1. Roberto el pajero 5


    Fecha: 09/08/2026, Categorías: Dominación / BDSM, Autor: sumisso1978, Fuente: TodoRelatos

    La mañana en la consulta de Juana Mari comenzó con una tensión palpable en el aire. Roberto, ya acostumbrado a sus caprichos, esperaba desnudo en el suelo, su cuerpo tenso y expectante. La jaula de castidad que llevaba era un recordatorio constante de su sumisión, un símbolo de su deseo frustrado. Juana Mari, con una sonrisa traviesa en los labios, se sentó en su silla ergonómica, ajustando la cámara para su primera consulta en línea del día.
    
    —Buenos días, Roberto —dijo con voz melosa, como si no hubiera nada fuera de lo común en la escena—. Hoy vas a ser mi desahogo, mi juguete personal mientras atiendo a mis pacientes. ¿Entiendes tus órdenes?
    
    Roberto asintió, su mirada fija en los pies descalzos de Juana Mari. Sabía lo que se esperaba de él. Se acercó lentamente, arrodillándose frente a ella, y comenzó a besarle los pies con devoción. Sus labios rozaban la suave piel de sus plantas, mientras sus manos masajeaban suavemente los tobillos. Juana Mari cerró los ojos, disfrutando de la atención, mientras su voz resonaba en la pantalla, profesional y distante, como si no estuviera siendo atendida por un hombre desnudo a sus pies.
    
    —Recuerda, Roberto —susurró entre dientes—, el plug anal está activado. Si me desobedeces, lo sabré.
    
    La amenaza era innecesaria. Roberto estaba más que dispuesto a obedecer. Sus manos subieron por las piernas de Juana Mari, masajeando los músculos tensos con habilidad. Ella se recostó en la silla, permitiendo que sus dedos se deslizaran por ...
    ... la curva de sus pantorrillas, subiendo hasta los muslos. La excitación de Roberto crecía con cada toque, pero la jaula de castidad le recordaba su lugar. No habría liberación para él, solo el dulce tormento de la sumisión.
    
    Mientras Juana Mari hablaba con su paciente en línea, Roberto se concentró en sus tareas. Sus labios se movían en silencio, besando y lamiendo los pies de su dominadora, mientras sus manos trabajaban con firmeza en sus piernas. La habitación estaba en silencio, salvo por el murmullo de la consulta y los suaves gemidos contenidos de Roberto. Cada vez que Juana Mari presionaba el botón del control remoto, el plug anal vibraba, enviándole una oleada de placer que lo hacía temblar.
    
    —Más arriba —ordenó Juana Mari, su voz firme pero calmada—. Mis pechos necesitan atención.
    
    Roberto obedeció, sus manos temblorosas subiendo por el cuerpo de Juana Mari. Sus dedos rozaron la suave piel de sus pechos, masajeando los pezones erectos con cuidado. Ella se arqueó ligeramente, disfrutando de la sensación, mientras seguía hablando con su paciente como si nada ocurriera. La dualidad de la escena era casi cómica: una profesional atendiendo a un cliente, mientras su sumiso la adoraba en silencio.
    
    El plug anal vibró de nuevo, más intenso esta vez, y Roberto gimió suavemente, su cuerpo temblando. Juana Mari sonrió, complacida con su reacción. Sabía exactamente cómo controlarlo, cómo mantenerlo al borde del éxtasis sin permitirle cruzar la línea. Su poder sobre él era ...
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