1. Trío con la amante de mi marido


    Fecha: 12/08/2026, Categorías: Sexo en Grupo Autor: enfermera69, Fuente: CuentoRelatos

    ... toqué la parte externa, que se notaba caliente y luego le inserté un dedo hasta el fondo. Estaba completamente empapada. La evidente excitación de Elena me dio alas para proseguir mi plan, para dar el gran paso.
    
    Me incliné para chupar sus húmedos labios vaginales y a continuación me aventuré a rozarle la almeja con la lengua. Le lamí y succioné el clítoris hasta hacerla temblar. Ella no paraba de embestir mi hambrienta boca con las caderas y descubrí que sus jugos vaginales eran sencillamente deliciosos. No me hartaba de exhalar su excitante aroma. Mientras Elena y yo nos lo montábamos mi marido estaba tumbado meneándosela y disfrutando del espectáculo, aunque era evidente que no disfrutaba ni la mitad que yo. Seguí lamiendo la almeja de Elena sin parar, de todas las maneras que se me ocurrían, de arriba abajo, en círculos… ella gemía como una loca.
    
    Hambrienta de sexo, separé las piernas de Elena, coloqué mi coñito contra el suyo y empezamos a frotarnos como en mis mejores fantasías. Notar clítoris contra clítoris es una experiencia que difícilmente olvidaré.
    
    Con su flujo todavía fresco en mi boca, dejé que mi lengua entrara en su boca para que probara los líquidos del amor. Al mismo tiempo frotaba mi clítoris contra el suyo con tanto vigor que la hice gritar de placer. Yo estaba en el paraíso. Seguí frotando mi vulva contra la de Elena hasta que perdí la cuenta de las veces que llegó al orgasmo. Finalmente me corrí yo también y procuré que nuestros coños se ...
    ... mantuvieran pegados para que se mezclaran nuestros jugos.
    
    Miré a mi satisfecho marido y comprobé que tenía el vientre cubierto de esperma. No cabe duda de que le había gustado el espectáculo porque era la mayor explosión de leche que había visto salir de su polla. Me mojé las manos en ella y David respondió dándome la vuelta y metiéndome su espléndida verga en el chumino. Ahora se estaban mezclando los fluidos sexuales de los tres y ese pensamiento me puso otra vez a cien.
    
    Elena acariciaba el culo de David mientras él embestía mi chochito. Después de correrme le pedí que le pegara un buen polvo a Elena. Aceptó mi propuesta. La abrí de piernas y coloqué su nabo a la entrada de la raja. Le pedí a David que la penetrara para ver en primer plano como le hundía hasta el fondo sus veinte centímetros de cipote. Yo estaba casi pegada a la entrepierne de Elena, ya que no quería perderme ni un detalle de la penetración. Observar con qué suavidad se colaba la herramienta de David en el nido de placer de su amante fue más excitante de lo que había imaginado y no pude resistir la tentación de chupar la polla de mi marido mientras entraba y salía de la vagina de Elena. Eso me permitía saborear un exquisito combinado de jugos, entre los que todavía había restos de los míos.
    
    Elena debió correrse al menos diez veces y cuando se relajó mi marido se ofreció para comernos la almeja simultáneamente. Seguras de que sería un goce para los tres, accedimos. Mientras él nos colmaba de atenciones con ...