1. Cielo Riveros y el Negro Uganda


    Fecha: 12/08/2026, Categorías: Hetero Autor: cielo Riveros, Fuente: TodoRelatos

    ... están muy lejos de nuestro alcance.
    
    –-Si maestro lo sé, pero qué más da decirles lo ricas que están si ya se también que estas pulgas no brincan en nuestro petate, somos demasiados viejos para estas linduras. Mientras tanto las chicas cerca de allí…
    
    –-Qué bueno esta todo el ambiente! ¿ya ves tonta? y tú que no querías venir, poniendo a tu mama de pretexto, de lo que te ibas a perder.
    
    Cielo Riveros pensaba en sus adentros "si de lo que me iba a perder, primero la manoseada que me dieron en la fila, y para rematar el espectáculo que les dimos a los cargadores en el puente, si de haber sabido que pasaría todo esto mejor me quedo en mi casa"(y lo que falta todavía preciosa que eso no es todo).
    
    –-Heyy qué te pasa? ¿Por qué te quedas callada?
    
    –-No, por nada, es que pensaba que tienes razón amiga, ya estamos aquí hay que divertirnos qué caray sólo se es joven una vez.
    
    –-Así se habla nena! ya era hora de que despertaras de ese letargo de monja que era un obstáculo en tu vida, mira déjame ir al baño que ya me anda, espérame allá en donde están montando el toro mecánico y regreso en unos 10 minutos.
    
    –-Ok Clau allá te espero, no te tardes.
    
    Mientras tanto el Jorobado y el profesor llegaron a uno de los varios puestos donde vendían cerveza y licor preparado, mientras el profesor Tulio hacía fila para pagar en la caja, el cojo Juan le daba un sorbo a la cerveza y veía todo el barullo de la multitud de gente de todas las edades que iban y venían.
    
    Cuando de ...
    ... pronto la vio y los ojos se le abrieron como dos platos al degenerado por la sorpresa, se quedó como absorto viéndola como a unos 15 metros de él, Cielo Riveros caminaba con la cabeza agachada como viendo hacia el suelo, esto porque los machos con los que se cruzaba le decían obsenidades y media y ella trataba de poner oídos sordos a toda las peladeces que le decían, algunos se acercaban a su cara tanto que parecía que le iban a dar un beso, pero no, sólo era para decirle piropos subidos de tono pegados a su oreja.
    
    El cojo se llevó ambas manos a los ojos y como no creyendo lo que sus ojos veían se los tallaba con las manos, para enseguida dirigir la mirada a donde caminaba Cielo Riveros quien, con un cadencioso andar de caderas, movía las soberbias nalgotas y pensaba el viejo ya emocionado:
    
    –- Tiene que ser ella, esas nalgotas yo las conozco, tiene que ser ella, se volvía a repetir; nunca ni en sus mas remotos sueños hubiese imaginado que la vería ahí en la feria y al parecer, para su buena suerte, creía que andaba sola, el viejo sentía que ese día la suerte estaba de su lado.
    
    El viejo reaccionó cuando el profesor Tulio lo saco de sus pensamientos diciéndole: que pasa Juan. –-Ufffff… ufffffffff .. ma… ma… maestro, no me va a creer a quien acabo de ver que pasó y solita.
    
    –-A quien Juan ya suéltala no la hagas cardiaca.
    
    –-A la… Cielo Riveros… maestro, la vi que pasó sola caminando dirigiéndose hacia allá, señalándole con la mano la dirección, Lentamente un carro ...
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