1. Cielo Riveros y el Negro Uganda


    Fecha: 12/08/2026, Categorías: Hetero Autor: cielo Riveros, Fuente: TodoRelatos

    ... en 4 patas, para luego, tomando impulso y con todas sus fuerzas: Plaffff!!, retumbo ahogadamente un cachetazo que recibió en sus carnes del culo, la sumisa colegiala.
    
    -Y para que vayas sabiendo muy bien cuáles son mis derecho sobre ti, ahorita mismo lo sabrás, decía don Pedro a la vez que se ponía de rodillas atrás del cuerpo de Cielo Riveros que aún se mantenía en 4 patas, y sin previo aviso y tomando a la colegiala por sorpresa le abrió el par de portentosas nalgas, acomodo su verga que ya estaba que se reventaba de tanto semen acumulado, y se lo mando a guardar de un puro envión hasta lo más recóndito de su glorioso y excelso pedazo de trasero, para comenzar a culearla en forma salvaje y rabiosa, como para enseñarle quien era el que mandaba, --Jjajajajaj pero que rico y apretado tienes el culo pendeja endemoniada, tomaaaa!!, tomaaaaa!! Este es mi derecho sobre tiiiii puta pendejaaaaa!! le gritaba por cada feroz clavada que le daba por el culo.
    
    Cielo Riveros ya no decía nada, solo se dejaba culiar para que aquel exaltado mecánico no la fuera a matar a palos, solo se dio a aguantar las feroces arremetidas y apuntalamientos a los cuales estaba siendo sometida en contra de su voluntad, --Plafff, plafff, plafff, plafff, retumbaban las sonoras series de feroces nalgadas que recibía la jovencita en las carnes de su glorioso y bien formado culote, sentía como don Pedro sacaba y metía su verga con desesperado aceleramiento, enculandola hasta la saciedad, a pesar de lo ...
    ... violento que resultaba todo eso ella gozaba de verdad.
    
    Pero el vejete no era tonto, a pesar que se lo estaba pasando muy bien gozando a plenitud de un joven y hermoso culazo de 18 años, sabía que la colegiala tenía otra parte de su cuerpo que le prometía placeres aún mayores, por lo que fue gradualmente aminorando sus arremetidas hasta que con mucho cuidado retiro su poderoso artefacto carnal del precioso reducto que por segunda vez en la noche había disfrutado, para luego ponerse de pie y nuevamente tomo violentamente los cabellos de Cielo Riveros y la hiso que se enderezara, la joven quedo de rodillas, con la gruesa verga de don Pedro solo a centímetros de sus hermosos ojos verdes.
    
    --Ahora quiero que me la chupes, putona y ponle empeño, porque o si no tú ya sabes lo que te pasara, Cielo Riveros recién se fijó que el vejete tenía una verga monstruosa, procedió a con una mano despejarse el rostro de cabellos enarbolados y con la otra se asió a la verga que ahora le estaban pidiendo que chupara, a pesar del profundo asco que esta asquerosa herramienta de carne le provocaba, al verla toda aceitosa con restos de jugos de sus propios interiores, que extrañamente pulsaba de arriba hacia abajo, de inflamadas venas azules y verdosas hinchadas, y que en su base estaba frondosamente cubierta por una gran cantidad de antihigiénicos pelos gruesos y negros, fue abriendo su angelical boquita, tal como en una ocasión ya lo había hecho con la verga del maestro Tulio y se la zampo de un puro ...
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