1. Juré nunca más travestirme, pero eres mi dueño


    Fecha: 17/08/2026, Categorías: Transexuales Autor: GenovevaSexy, Fuente: CuentoRelatos

    Recobré la consciencia. Soy un hombre. El fin de semana pasado fue un error. No entiendo y me arrepiento absolutamente ¿Cómo pude caer tan bajo de esa manera? Yo ¿usar prendas de mujer? Yo ¿estar contigo en la cama? Lo negaré siempre. Temeré que el mundo lo sepa, pero entérate: ¡jamás volverá a pasar!
    
    Vine únicamente a tu apartamento a decirte esto: recobré la dignidad y la hombría. Lo nuestro nunca sucedió. No te atrevas a decirlo a nadie. Olvídate de mí.
    
    Pero, al verte de nuevo, mis piernas tiemblan, mi respiración se agita y mi ano recuerda deliciosamente el dolor que sintió al ser inaugurado por ti.
    
    Dominantemente me enfrentas con la mirada. Mi hombría desaparece inmediatamente. Mi feminidad aflora tímida. Dudo, vacilo, quiero arrepentirme e irme, pero me tomas de los brazos con esa fuerza de hombre, de varón que tienes.
    
    Me das una cachetada en la mejilla derecha y de regreso otra en la izquierda. Eres más alto, musculoso y fuerte que yo. Me tomas de la cintura y me jalas hacia ti pegándome hacia tu cuerpo. Gimo por la sorpresa. Me agarras del cabello arriba de la nuca y fuertemente tiras de él hacia abajo, forzando mi cabeza hacia atrás y mientras gimo de nuevo y suspiro entrecortadamente por la boca, besas jugosamente mi cuello, mordisqueándolo, succionándolo con chupones de tus labios y repasándolo con tu lengua ardiente.
    
    -¿Quién te crees? -Me dices.- Aquí y siempre, eres mi esclava.
    
    Intento liberarme, pero eres más fuerte y me sometes sin ...
    ... dificultad. Te separas un poco de mi y con tus dos manos abres violentamente mi camisa. Me desabrochas el pantalón y lo bajas junto a mi calzoncillo hacia los tobillos.
    
    Me tomas el micropene y mis minúsculos testículos y los aprietas. Grito de placentero dolor.
    
    -¡No! Te lo ruego –te suplico sollozantemente. Me volteas y arrimas a la pared para luego darme una fuerte y excitante nalgada en cada lado.
    
    Me doy cuenta de mis sentimientos, de la verdad y de la razón de estar allí: aunque quiero disfrazarlo de hombría, intentar huir y ocultarlo, es demasiado tarde, soy una esclava travesti. Lo acepto, lo reconozco y me entrego al deseo de mis pasiones más irracionales.
    
    Me arrodillo ante ti, amo mío, estiro los brazos, sumisa, y bajo los hombros y frente al suelo, desnuda, imploro tu perdón y me entrego a tu voluntad.
    
    -Perdóname, por favor –te pido lloriqueante.
    
    -Así me gusta -me dices.- Te he comprado algo especial.
    
    Me conduces a tu habitación y me entregas un uniforme de sirvienta. No es un disfraz, es un uniforme de verdad. Me visto con él y estreno también unas sandalias playeras color rosa que no solo combinan con mi piel, sino se sienten deliciosas al caminar femeninamente con ellas. Entiendo mi lugar, tu eres el patrón, yo la que obedece (me siento en ese momento tan mujer).
    
    -Así debes verte -declaras triunfante mientras sonríes.
    
    Me besas apasionadamente. Respondo con mi lengua hirviente al masaje de la tuya en mis labios. Te abrazo al cuello. Me llevas a la ...
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