1. Dando rienda suelta a mis fantasías


    Fecha: 21/08/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Khanine, Fuente: CuentoRelatos

    Hola. Me llamo Elena y tengo 30 años. Estoy casada, pero el sexo con mi marido es bastante convencional. No entiende muy bien mis fantasías sexuales de dominación, humillación y exhibicionismo por lo que en la red he encontrado un buen sitio para satisfacerlas. Soy rubia, guapa con un buen tipo, las tetas bastante grandes y un buen culo, que me gusta enseñar a los hombres. Me gusta mucho sentir sus miradas sobre mi escote, en mi culito o en mi entrepierna, así que suelo vestirme “apretadita” para lucirme.
    
    Hace poco conocí a un hombre en un chat erótico, que tras varias conversaciones en las que conectamos bastante bien, me propuso un juego.
    
    Quería quedar conmigo para llevar a cabo algunas de las fantasías de las que habíamos hablado, y un día acepté. Me dijo que nos viéramos en un centro comercial donde hay un cine con sesión matutina. Si nos gustábamos entraríamos a hacer lo que nos apeteciese. Me dijo que fuese muy sexy así que me puse una camisa negra semitransparente que me dejaba el ombligo al aire, con un sujetador supersexy que se apreciaba perfectamente debajo de la camisa y como era verano, un vaquerito muy corto que me sienta muy bien, con un tanga negro debajo y unas sandalias de tacón alto. Era un poco más atrevido de lo normal, pero me encantaba el aspecto que me daba.
    
    Llegué a las puertas del cine y sonó mi móvil. Era él. Yo no le veía, pero el a mi sí. Me dijo que estaba preciosa pero que me quitase la ropa interior antes de conocernos. Yo le dije que ...
    ... la camisa era bastante transparente y que se me iban a transparentar las tetas y el me respondió:
    
    ―¿Y eso te importa guarrita?
    
    ―No, en realidad me pone cachondona -le dije.
    
    ―Pues ya sabes lo que tienes que hacer -me contestó- Además -siguió- quiero que te desabroches otro botón más y que el del pantalón lo dejes sin abrochar.
    
    Me fui a un baño y me quité el sujetador y el tanga. Me desabroché otro botón de la blusa, con lo cual el escote era espectacular y al no abrochar el botón del vaquero casi se me veían los pelos del pubis. Me puse excitadísima, con los pezones muy duros, lo que agravaba la situación. Al caminar mis tetas se balanceaban libremente, se me transparentaban y tenía los pezones salidisimos, imaginaos como me miraban, tanto que me puse mojada.
    
    Al llegar a los cines, sonó de nuevo mi móvil:
    
    ―¡Hola!, mira a tu izquierda.
    
    Al mirar, vi a un hombre de unos 40 años, de buen tipo y atractivo. Le sonreí y me dijo:
    
    ―Estás maravillosa, vas a ser una guarrita perfecta.
    
    Y mientras me besaba en el cuello y me agarraba de la cintura me propuso entrar en el cine:
    
    ―No habrá nadie y si te has quedado así vestida es que estas deseando que te dé con mi polla en la boca.
    
    Ese lenguaje me excitó aún más. No pude negarme.
    
    ―Si, le dije, vamos.
    
    ―Espera -y antes de entrar me sobo las tetas allí delante y metió la mano por mi pantalón
    
    ―¡Joder, ya estas mojada!, eres más puta de lo que parece -me dijo sonriendo.
    
    ―Ahora veras lo puta que soy -le ...
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