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Mi novio me prestó a mi tío Parte 2
Fecha: 23/08/2026, Categorías: Incesto Autor: LucyFaraday, Fuente: TodoRelatos
... adelante con movimientos lentos, y la punta de su miembro empezaba a rozar el espacio mojado entre mis labios vaginales. "Nunca imaginé terminaría con mi preciosa sobrina desnuda en mi casa. Y ahora aquí estás, temblando como una conejita para tu viejo tío..." Dijo rozando débilmente mi entrada. Sus muslos gruesos estaban contra mis delgadas piernas. El contraste de tamaño de su cuerpo con el mío me parecía tan caliente. Después de este juego, Jorge se separó. Su respiración entrecortada llenaba el espacio entre nosotros cuando tomó mi mano. No hizo falta que dijera nada, ambos sabíamos la pregunta y la respuesta. Así que mí tío me llevó en silencio a su habitación. Su olor impregnaba el lugar. No pude evitar pensar: ¿Cuántas veces se habrá masturbado aquí pensando en mí?. Subí a la cama de mi tío sabiendo muy bien que participaría por propia voluntad en las fantasías adúlteras de mi novio y en las fantasías incestuosas de mi tío. Me acosté boca arriba mientras mí tío se colocaba sobre mí, su cuerpo regordete me cubrió por completo y mis piernas se abrieron para él, invitándolo a acercarse. Continuamos los intensos besos con lengua que habían comenzado en su sala. Podía sentir como colocaba su erección palpitante contra mi entrada. "Tio... por favor", supliqué, moviendo mi cadera en señal de invitación. Su entrada fue tan violenta como excitante. Un grito se escapó de mi boca cuando su gran tamaño me llenó casi por completo. "¡Dios! ¡Es muy grande!", ...
... mis uñas encontraron sus hombros y se clavaron en la carne mientras intentaba acomodarme a su circunferencia. Estaba tan desesperado por tenerme. Él gimió mientras contenía sus impulsos para darme tiempo de adaptarme. "Shh… tranquila" El siguiente movimiento fue muy lento. Luego cuando tomó un ritmo más rápido mi cadera comenzó a moverse por propia voluntad. "No... no pares", jadeé. Jorge no necesitó más. Comenzó a moverse dentro de mí con golpes cada vez más intensos y profundos. La cama era ruidosa, cada embestida era marcada por el sonido de los resortes del colchón y sus gemidos graves se unieron con mis agudos gemidos. Él continuó gruñendo mi nombre, sus grandes manos agarraron mis nalgas para clavar más hondo. Él aumentó la intensidad hasta que grité cuando su verga chocó contra de repente contra mi cuello uterino. El sudor le corría por la frente canosa, goteando sobre mi pecho mientras la habitación olía a sexo. "Eres tan hermosa", gruñó, mandando su aliento caliente a mi oído. Yo sólo podía responder con gemidos entrecortados. "Más… fuerte... por favor", supliqué, sintiendo cómo cada embestida me llevaba más cerca del orgasmo. "¡Oh, tío! ¡Oh, sí! ¡Dios, sí!". Su cuerpo me penetraba con pasión y mis piernas se enroscaron alrededor de su cintura. "No pares... por favor no pares..." "¡Dios, Paula...! Estás tan apretada..." Mi tío ejercía una brutalidad animal sobre mi. Después sentí las señales de que iba a venirse y lo animé. "¡Sí! ...