1. Amigos en la fortuna. Primera parte


    Fecha: 04/09/2026, Categorías: Grandes Series, Autor: MujerQueDesea, Fuente: TodoRelatos

    ... Eva corría feliz entre los columpios, bajando una y otra vez por el tobogán, con sus rizos revueltos por la brisa y los mofletes colorados de emoción. Aurora y Félix la observaban desde un banco próximo, entre otros padres que aprovechaban la tarde para hacer lo mismo: dejar que sus hijos jugaran y, mientras tanto, hablar de la vida.
    
    —Tiene energía para diez niños —dijo Aurora con media sonrisa, viendo a Eva lanzarse en carrera hacia el balancín.
    
    —Como su madre —respondió Félix, con ese tono que usaba cada vez que hablaba de Marisa sin decir su nombre.
    
    Aurora asintió con suavidad. La pérdida de Marisa seguía flotando como un recuerdo respetado, pero ya no dolía como antes; no todo el tiempo.
    
    —Aurori no era así de pequeña —comentó ella—. Era más tranquila, más de cuentos que de toboganes.
    
    —Eva es como un torbellino —rió él—. Pero tiene también ese lado tierno… la forma en que se acurruca al dormir, la forma en que te mira cuando le lees un cuento. Es imposible no amarla.
    
    En ese momento se acercó una mujer, madre de otra niña con la que Eva jugaba.
    
    —Perdón, ¿es vuestra nieta? Es preciosa —dijo sonriente.
    
    Félix soltó una carcajada amable.
    
    —Gracias… pero no, es nuestra hija.
    
    La mujer sonrió un poco incómoda.
    
    —¡Oh! Disculpad, es que… bueno, qué suerte tiene, con unos padres tan entregados.
    
    —No pasa nada —respondió Aurora, aún sorprendida, mientras la mujer se alejaba.
    
    Cuando se quedó a solas con Félix, lo miró de reojo.
    
    —¿Nuestra ...
    ... hija?
    
    Él la miró con una seriedad tranquila.
    
    —¿Y por qué no?
    
    —Félix… —dijo ella bajando la voz—. Yo no soy su madre.
    
    —Lo eres —afirmó él con firmeza—. Cada día. En cada gesto. En cada historia antes de dormir. En cada noche que has pasado a su lado cuando se despertaba llorando. Lo eres solamente en el modo en el que te mira ella.
    
    Aurora lo miró, perpleja.
    
    —Quiero que lo seas oficialmente —añadió él entonces—. Quiero que adoptes a Eva. Que seas, ante el mundo, lo que ya eres para ella: su madre.
    
    Aurora se quedó en silencio. Sus ojos se empañaron sin que pudiera evitarlo. Las palabras se le atascaron un segundo, pero después asintió.
    
    —Nada me haría más feliz en esta vida —dijo abrazándose a él con fuerza—. La quiero como si hubiera nacido de mí. Es… es mi niña. La quiero con todo mi ser.
    
    Se quedaron así, en silencio, con los gritos de los niños de fondo y el sol que bajaba, tiñendo el cielo de oro.
    
    Félix respiró hondo, como quien guarda fuerzas para algo más.
    
    —Y ya que estamos…
    
    Aurora se separó un poco de él para mirarlo.
    
    Félix metió la mano en el bolsillo de la chaqueta. De allí sacó una pequeña cajita. Nada ostentosa, con esa sobriedad que le era natural.
    
    —¿Qué estás haciendo…?
    
    —Aurora… —dijo, abriéndola para mostrar un anillo sencillo, de oro blanco—. ¿Te casarías conmigo?
    
    Aurora se quedó en silencio. Luego le dio un manotazo suave en el brazo, riéndose y llorando a la vez.
    
    —¡Claro que sí, idiota! ¿Qué esperabas que dijera?
    
    Félix ...
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