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En un verano de locos, estrené el culo a mi madre
Fecha: 07/09/2026, Categorías: Incesto Autor: Juan, Fuente: TodoRelatos
... —preguntó insegura. —Nada de lo que hagas me parecerá mal. Yo creo que llegaré tarde y me iré a mi habitación sin hacer ruido —respondí para su tranquilidad. Me abrazó fuerte. Se despidió de todos mis amigos antes de regresar a la mesa que ocupaban en un fondo de la disco. Por mucho que intentaba olvidarlo, y aún sabiendo que no podía criticar a mi madre, tampoco conseguía asumirlo como algo normal. Lola notó mi cambio. —¿Te molesta que tu madre salga de fiesta? —¡Nooo! Lo habíamos hablado. Es libre —respondí en un tono poco creíble. —Los chicos con los que están son muy jóvenes…. —Como nosotros —remarqué sin dejar de mirarla. La llevé a la pista y conseguí olvidar a mi madre. Al cabo de un rato, sobre las dos, se rindió. —Me voy a retirar ya, estoy cansada del viaje. Ella no traía coche. Su casa quedaba a 15 minutos andando. Comenzamos a caminar en silencio. En un momento, nos paramos, nos miramos, sonreímos, le di la mano y no la retiró. Habíamos hablado mucho en el coche, 4 horas dan para mucha charla, y era evidente la confianza que teníamos. En la puerta de su casa, nos besamos, primero tímidamente y luego con labios y lengua, con pasión. Ella no abrió sus ojos hasta unos segundos después de retirar mi boca de la suya. Al entrar en su casa se sentía insegura. Me ofreció una copa. Mientras preparaba el hielo, recibí un mensaje. —Muchas gracias hijo. Y no te cortes con Lola, se la notaba loquita por ti. Menuda pareja. Mi madre ...
... con chicos de 30 y yo con una señora de cuarenta y muchos años. Mientras brindábamos, volví a besarla. Introduje mis manos por dentro del sujetador acariciando sus areolas. Tras un largo suspiro, se retiró. —¿Quieres que me quede? —dije acariciándole la cara. —Me encantaría, pero…no estoy preparada. Me jodió su respuesta porque me apetecía disfrutar de una mujer tan madura y a la vez tan inocente. —Solo debes relajarte —dije besándola de nuevo. Tímidamente, me rechazó. —No puedo, me gustas mucho pero acabamos de conocernos. Dame un poco de tiempo. La deseaba, quería disfrutar de su cuerpo pero nunca había sido partidario de forzar nada con una mujer. Me fui a casa jodido. No siempre se triunfa. Cuando llegué a casa, había luz en el salón, supuse que era una señal que mi madre había dejado para que señalar que estaba con alguien. El dormitorio de mi madre daba a una terraza ajardinada, que en verano siempre se dejaba abierta. No pude vencer la tentación de ser un voyeur. Accedí desde el salón y me situé tras unos arbustos, desde donde podía contemplar una panorámica del cuarto. Distinguí en la cama dos cuerpos desnudos. Un hormigueo comenzó a recorrer mi cuerpo. Me acerqué un poco más. Se besaban apasionadamente a la vez que el chico de espaldas, le masajeaba sus tetas con las dos manos. En un giro, mi madre quedó en primer plano. ¡Ostras que buena estaba! Cuando su boca quedó a la altura de su polla, la atrapó. —Mmm que rica. ¿Crees que ...