1. La historia con mi tía


    Fecha: 13/09/2026, Categorías: Incesto Autor: rubita41, Fuente: TodoRelatos

    Esta história es de uno de los amigos de mi hijo, qe sabe que escribo aqui y me pidió qye si podía escribir esta suya. Le dije que la reactara y se la publicaría.
    
    Me presento un poco, me llamo Eric, tengo 19 años, 185, 70 kg, vivo en un pueblo pequeño. Esta historia empezó hace dos años.
    
    Yo estudiaba piano y para practicar tenía un teclado muy simple. Mi tía, hermana de mi madre, había estudiado piano y en su casa tenía un piano de pared. Para poder practicar antes de los exámenes siempre iba a su casa. Mi tío por trabajo estaba muchas semanas viajando y mi primo que estudiaba fuera solo venía los fines de semana.
    
    Mi tía desde siempre conmigo había sido muy cariñosa y fogosa. Abrazándome siempre que me veía sin dar importancia a que cuando me apretaba contra ella me iba la cabeza entre sus tetas ni a otros roces que se daban. A mí siempre cuando me tenía agarrado de esa manera, se me ponía la polla a punto de reventar, pero poniendo mis manos en su cintura lograba no rozarme con ella y que no se diera cuenta de cómo me la ponía.
    
    Hasta hace dos años siempre había podido disimular las erecciones que me provocaba, que eran continuas ya que para estar por casa vestía con una bata fina que se le abría por delante dejando el sujetador y las bragas a plena vista.
    
    Mi tía se llama María Jesús, pero siempre le hemos llamado Mar. Esta buenísima, morena, pelo por los hombros, cuerpo de gimnasio, 165, 95 de tetas bien proporcionadas y un culazo digno de una ...
    ... diosa.
    
    Desde que tenía 12 o 13 años, no recuerdo ni una sola vez que haya ido a su casa y no me haya hecho una paja y a veces más. Incluso muchas veces arriesgándome, entrando en su cuarto para cogerle algunas bragas, al principio solo para hacerme la paja, pero poco a poco empezó a darme mucho morbo y ponerme muy caliente ponerme sus bragas, y me quitaba el bóxer y me las ponía, para volver donde estaba ella, y disimulando me pajeaba por encima de la ropa mirándola a ella por casa medio desnuda como iba siempre, hasta correrme.
    
    Claro, entre lo buena que está, que por casa iba (y sigue yendo) medio desnuda, porque la bata la llevaba abierta, con el sujetador y las bragas al aire, siempre me la ponía dura nada más verla, hasta que llegó el día en que no pude disimular y se dio cuenta. No me dijo nada, pero le había visto mirar hacia mi entrepierna y sonrió levantando la mirada.
    
    A partir de ese día, si estaban mi tío o mi primo seguía igual, pero a solas se comportaba cada día más morbosa, ella sabía que me ponía caliente y yo cada vez me escondía menos el bulto de la polla. Pero eso era todo, yo después iba al baño o a su cuarto si podía y me pajeaba. Pero nada más, ni meter mano ni nada. Al principio. Poco a poco se le empezó a notar que disfrutaba poniéndome caliente, por las caras que ponía, sonrisas, miradas…... y ella también se excitaba.
    
    Hasta que llegó el día en que cruzamos una línea. Era principio de verano y yo iba con un bañador tipo bermuda sin bóxer. Al abrirme la ...
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