1. Él me veía mientras le besaba las chichis a su novia


    Fecha: 15/09/2026, Categorías: Confesiones Autor: Deukirne, Fuente: CuentoRelatos

    ... cervezas de lata. Él aprovechó para poner algunos vídeos musicales. Era música donde se hablaba de perras, es esa música de putonas que me divierte. Ella empezó a bailar, se subió a la cama y se fue quitando la ropa. Tenía muy buenas chichis por la edad, el peso y la genética. Me animó a quitarme la ropa también, yo me fui bajando el pantalón y les di la espalda para bajarme los jeans. Mis nalgas siempre han sido mi punto fuerte, baile con mucha gracia porque me podía ver en el espejo, nos quedamos en ropa interior, aunque ella se quitó el brasier porque tenía tetas anchas y muy lindas.
    
    Él se notaba excitado, podía ver el bulto en su pantalón. La tenía muy grande y gorda. Agitó su cerveza y la espuma me cayó en el cuerpo, mis pezones se veían erectos. Yo estaba mojada por todos lados. Me veía con mucho deseo y ella se dio cuenta. Ella le dijo que fueran a la tina. Se fueron al baño y se metieron a bañar. Cerraron la puerta, pero era de esas puertas de baño en que se puede ver por el cristal, se escuchaban los gemidos y cómo el agua se chapoteaba con sus movimientos.
    
    Pude ver cómo ella era penetrada en cuatro, veía cómo se movían y chocaban sus cuerpos, sólo que los veía de espaldas y aunque me estiraba no podía ver más, pero los gemidos y el oler la pantaleta de ella que dejó saliendo del baño me hicieron desear que también me cogieran a mí. Ya en otra ocasión había visto algo así, pero yo estaba encerrada para mi protección, ya después te platicaré.
    
    En ese momento ...
    ... me bajé los jeans, estaba muy mojada, mi clítoris estaba hinchado y muy sensible. Me toqué al escuchar los gemidos de ellos y con la película de fondo y con el espejo de frente me tocaba el clítoris con una mano y con la otra acariciaba mis chichis, hasta me jalé el pie para tocarme con mi propio dedo gordo y sentir que lo hacía él. Me vine muy rápido y muy rico, sentí los temblores en el vientre y cómo me palpitaba el clítoris, después me vestí y me acosté como si nada hubiera pasado.
    
    Pasaron algo de tiempo, quizá quince minutos. escuché el abrir la puerta y que ella le pedía que le llevara su bolsa que había dejado sobre el buró, a un lado de la cama. Sentí un beso entre los dedos del pie que me prendió por su humedad y sensación. Era él que llevaba la toalla ajustada a la cintura. Me miró en silencio y la abrió frente a mí. Tenía una gran erección. Yo no podía dejar de mirarlo, su pene era largo y grande. Él parecía secarlo mientras me observaba, en realidad lo movía y jalaba para mí. El otro pene, el del amigo de mi ex, lo había visto a varios pasos, pero a este lo tenía frente a mí.
    
    En ese momento viéndolo así, tan cerca y con las ganas que se me despertaron por el beso en el pie, quise tenerlo entre mis manos y que me cogiera, pero los nuevos reclamos por la bolsa hicieron que se apresurara y se fuera.
    
    Iba a haber otra ocasión en la que él y yo estuviéramos solos, pero esa es otra historia que después te contaré. Sí, está bien, dejaré que me toques con el pie ...