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La dependencia (2)
Fecha: 16/09/2026, Categorías: Lesbianas Autor: putomami, Fuente: CuentoRelatos
... Cleo gemía placenteramente, pensó en que ella se volvía loca cuando se lo hacía Cleo y la excito profundamente y empezó a lamer aquel chochito como si no hubiese un mañana, Cleo empezó a gritar y sus caderas sufrían un espasmo y su chocho se sacudió explosivamente en la lengua de Pili que recibió los flujos vaginales, Cleo se levantó de la cama y busco la boca de Pili y la premio con un morreo. Rápidamente busco en la mochila y empezó a sacar juguetes sexuales y los puso encima de la cama, Pili observaba en silencio mucho de aquello solo lo había visto en internet, Cleo la cogió por las muñecas y la ato con unas esposas de piel y quedo maniatada, lo siguiente que saco fue una mordaza con una pelota de látex. – ¡no me hagas eso! – le suplico Pili, pero la excitación tan tremenda que sentía no la dejo ofrecer mucha resistencia. Cleo puso en la boca de Pili la pelota y le abrocho la cinta por la nuca, después cogió dos cintas y las puso por encima y por debajo del colchón y quedaron ajustadas por encima y por debajo del colchón, Pili se apartó asustada y observo como Cleo manipulaba toda aquella parafernalia expertamente. Agarro a Pili por las muñecas y la puso a cuatro patas en la cama y ajusto las esposas a la cinta del colchón con una brida y Pili quedo sujeta por las manos y sin poder moverse, Cleo se movía con celeridad y le azoto las nalgas con la mano y le ató un pie con otra brida a la otra cinta del colchón y luego el otro pie, Pili quedo totalmente abierta ...
... a cuatro patas con la cara mirando la pared. – ¿Qué vas a hacerme? – farfulló Pili que apenas se le escucho claramente con la pelota de látex en la boca. – ¡cállate marrana! – es toda la respuesta que obtuvo. Pili solo escuchaba ruidos detrás, giraba la cabeza pero no alcanzaba a ver qué estaba haciendo Cleo, de pronto se puso delante de ella, blandía un pene de Látex negro atado por una a arnés a su cintura y en una mano llevaba un bote de lubricante y en la otra un artilugio que luego supo que era un dilatador anal. – ¡Relájate guarra y no te hare daño! – susurró Cleo Pili empezó a quejarse, pero la mordaza no la dejaba gritar y empezó respirar agitadamente por la nariz, sintió cómo algo frio y viscoso le masajeaba el culo y de pronto sintió un pinchazo y cómo su esfínter se estiraba dolorosamente, Cleo le estaba metiendo el dilatador, intentó chillar pero apenas quedo en un grito ahogado, por otro lado vivía en un adosado y su vecino se iba los fines de semana, estaba a merced de Cleo, empezó a llorar y su cara enrojeció y la lágrimas le caían por las mejillas, de pronto sintió cómo una cosa plana azotaba sus nalgas, el produjo un dolor profundo cada vez que la azotaba, sobre todo porque se movía el dilatador dentro de su ano, se giró y pudo alcanzar a ver cómo Cleo la azotaba con una paleta de piel, recibió varios azotes más, pero el dolor era cada vez menos intenso y le subía la temperatura corporal excitada. – ¡buena chica! – murmulló Cleo – ¡Ahora vas ...