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Sola en casa y una buena masturbada
Fecha: 19/09/2026, Categorías: Masturbación Autor: Sarah Dafne, Fuente: CuentoRelatos
... todos mis fluidos y comencé a introducirlo en mi anito. No les mentiré, al principio me dolió, pero aquella sensación solo provocó ponerme más y más cachonda. Cuando todo estuvo dentro, cogí una de las sábanas de mi cama y la puse entre mis piernas a manera de que la tela quedase entre los labios de mi vagina. Sujeté los dos extremos y tiré hacia arriba. La sábana apretó contra mi conchita y a la misma vez empujó el dildo más adentro de mi culo. —Ah… dale mamita, dale más duro… Voy apretando la sábana, más y más duro. Me follo rico, fuerte. Se me forman lágrimas en los ojos y siento que estoy a punto de terminar, pero quiero más. Me siento muy, muy caliente. Me levanto y me dirijo a la ventana. Quizá en otro momento no lo hubiera hecho, pero, joder, que me siento muy excitada, tanto que no me importaría si me vieran. Apoyo mis tetas sobre el vidrio y comienzo a meterme los dedos en el coñito tan rápido y fuerte que gimo y grito. El dildo que sigue en mi trasero tiene ventosa, por lo que no lo pienso más y lo retiro de mi culo para pegarlo en el vidrio de la ventana. Quien quiera ver el espectáculo, que disfrute, aunque siendo sincera, a esa distancia no creo que alguien alcance a verme, pero igual me pone cachonda. Cuando el dildo ya no se puede caer, comienzo a follarme la vagina y mis nalgas pegan una y otra vez contra el vidrio. Mis gemidos llenan el cuarto, me aprieto las tetas y tiro de mis pezones hasta que el placer se convierte en dolor. Un delicioso dolor. —Más… más… más… Así… así… ¡Ah… ah…! Ahora sí siento que estoy cerca y alcanzo el orgasmo con un estremecimiento potente. Todo me tiembla. Estoy exhausta y cubierta de sudor, pero perfectamente follada.