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Y se folló a Papá Noel
Fecha: 21/09/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Dajin, Fuente: CuentoRelatos
Se acercaba la noche buena. Laura estaba casada y con dos hijos. Todos los años para la noche del veinticuatro mandaba a sus hijos a dormir muy temprano, y estos siempre se quejaban porque decían que querían ver a Papá Noel. El caso, es que estaban llegando a una edad en que sólo creían lo que veían, y por lo tanto, la sospecha de que dicho personaje no existía se hacía cada año más contundente. Como buena madre, esta no quería que sus hijos perdieran la ilusión de las fiestas, y ese mismo año pensó en la manera de sorprender a sus criaturas. Laura, por su vecina Carolina se enteró de la existencia de una empresa, en la cual se podía alquilar un Papá Noel. La idea le cautivó, pues así, sus hijos podrían ver a dicho personaje sin sospechar de su padre, a este le pidió permiso y lo convenció añadiendo que ella se encargaría de todo. Y la verdad es que era bastante sencillo: sólo tenía que mandar una carta con su dirección, el pago en efectivo del alquiler, el sitio por donde debería entrar el enviado de la empresa (ya sea una puerta o ventana) y el lugar donde ella guardaría los regalos, antes de que Papá Noel los recogiera y los depositara debajo del árbol. Así lo hizo, y esperó ansiosa la noche del veinticuatro. La empresa sólo pedía como requisito que la carta se mandara una semana antes, y que de su parte no recibiera contestación a la carta mandada, por si algún niño se le ocurriera abrir el correo y descubrir todo el embrollo. Llegó la noche del veinticuatro. ...
... Laura mandó a sus hijos a la cama, pero esta vez con la promesa de que los despertaría para ver a Papá Noel. Su marido se quedó dormido enseguida, pero ella tuvo que aguardar despierta porque no sabía a qué hora llegaría el individuo. Laura escuchó el ruido de una ventana al abrirse, se puso una bata para tapar el sensual picardías que su marido le había regalado antes de tiempo, y fue a asomarse al salón para ver asegurarse de que el hombre había llegado, y así fue: el individuo estaba entrando por la ventana que había junto al árbol. La joven madre fue a despertar a sus hijos sin hacer ruido, y les pidió a ellos que también tuvieran precaución, porque si no, Papá Noel se marcharía sin dejar los regalos. Con legañas en los ojos, los niños se asomaron por la barandilla de las escaleras que daban al salón, y se quedaron petrificados de ilusión cuando vieron a aquel hombre gordo vestido de rojo dejando sus regalos bajo el árbol. Al poco rato, su madre tironeo de ellos para devolverlos a sus habitaciones. Ellos le pidieron permiso para abrir ya los regalos, pero ella les dijo que debían dormir o si no el próximo año no vendría Papá Noel. Laura en dirección a su dormitorio, pasó en silencio por delante del salón, y cuando vio que todos los regalos estaban bajo el árbol y la ventana cerrada se alegró, pues necesitaba una tila o algo por el estilo para conciliar el sueño con rapidez. Bajo las escaleras y se dirigió a la cocina. Cuan grande fue su sorpresa cuando encontró allí ...