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Mi madre, una enfermera bi y yo...
Fecha: 03/10/2026, Categorías: Incesto Autor: Zorro Blanco, Fuente: TodoRelatos
Dicen que la noche es joven, aunque para la madre de Unai esto ya comenzaba a no ser así, pues hacía tiempo que pasó de los cuarenta y ahora se acercaba más a los cincuenta que a los cuarenta. Malena conoció semanas atrás a Sara, una joven enfermera que hacía sus prácticas en su hospital. A pesar de la diferencia de edad ambas congeniaron muy bien y Malena hizo las veces de instructora y amiga. Así sabía que Sara no tenía novio aún, a pesar de ser una chica muy guapa e inteligente. Algo típico, chica guapa e inteligente, pero que en el caso de Sara además se unía un toque de locuacidad que la dejaba intrigada a veces. Algo que le sorprendió gratamente es que Sara era muy amiga de hacerse selfis en cualquier sitio, que luego publicaba en su Instagram. Así que compartieron esa afición e incluso se permitieron hacer alguna travesura en las propias habitaciones de los pacientes, haciéndose fotos picantes sobre las camas, enseñando sus escotes a través de las batas blancas o levantando estas por la espalda hasta ver el pequeño triángulo blanco de sus tangas dibujando la parte alta de sus culos. El tema selfis se fue animando hasta que llegaron a compartir fotos enseñando sus pechos en diversos rincones del hospital o sus culos bajándose los clásicos uniformes blancos del personal que no es que dibujasen precisamente su figura, pues eran anchos y poco estéticos para una mujer. De modo que podría decirse que en apenas unas semanas se habían hecho uña y carne. ...
... Por lo que cuando la invitó a salir con su hijo el sábado Sara no se lo pensó y dijo que sí, ¡por supuesto! Quedaron en el centro de la ciudad y hasta allí llegaron unos muy guapos madre e hijo, en la plaza indicada, donde las terracitas de mesas se agolpaban en pequeños rebaños pertenecientes a los diversos bares que cuajaban los bajos de los edificios que la rodeaban. –¡Hola Malena! ¿Es este tu hijo? –dijo Sara besándola a ella primero. –¡Sí, es Unai! –dijo la madre para presentárselo. –¡Encantado! –dijo el chico. Así recibió los dos primeros besos de la noche de aquella chica de pelo negro y corto, con pinta de traviesa que llevaba una camiseta rosa sin mangas junto a unos shorts baqueros y unos pantis negros que subían por encima de los shorts hasta su ombligo. En cambio su madre lucía un vestido verde con lunares suelto que no dibujaba su figura pero tenía un escote en pico que se perdía entre los generosos pechos de ella, terminado a la altura de las rodillas con algunos volantes. Sin duda estaba sexy y hasta parecía más joven con un el toque juvenil que le aportaba el vestido. Por su parte, Unai simplemente portaba unos baqueros y una camiseta con un dibujo gracioso de algún manga japonés. –¿Tomamos algo? –dijo Malena. –¡Sí, sentémonos en algún sitio! –contestó Sara. Buscaron una coqueta mesa, la única libre entre las terrazas adyacentes y tomaron asiento. Así pidieron tres cervezas y algo de picar, para comenzar la noche con energía. A ...