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Economista y prosti: ¿Saben que es un tiburón blanco?
Fecha: 05/10/2026, Categorías: Confesiones Autor: Dessert3, Fuente: CuentoRelatos
... generalizadas y muy muy importantes, con cargo a sus gastos de viaje, y no le niegan nada. Rápidamente llegamos, le di las llaves de mi coche al botones del valet parking subimos la escalera a la entrada. A esa hora, había un portero de guardia, que me radiografió con la mirada, y ya adentro de inmediato vino el encargado de recepción, que dijo que nos guiaba directo a la piscina. Así lo hizo. Camino al ascensor, atravesamos el bar, con tres o cuatro noctámbulos tomando tragos, que me miraron con sorpresa, obvio. Al llegar al ascensor, entramos y el empleado se iba a ir al ascensor del personal, pero Tib insistió, para que me mirara mejor, en que nos acompañara. Así lo hizo y no perdía detalle. Nos guio a la piscina, iluminada al 50 %, y nos aseguró que no vendrían otros huéspedes. Pero, seguramente se corrió la voz, y de inmediato apareció alguien del bar a ver si deseábamos un trago, aceptamos para que volviera. Vino el desafío… ”¿Te animas?” Y yo: “¿desnuda o vestida?” “Como quieras” dijo Tib. Y yo velocísima, me puse mi “malla”. Un bikini verde limón, fluo, abajo tanga hilo con un triángulo delantero tan pequeño que se veía la totalidad de mis pelitos recortados en landing strip, y arriba, una simple cinta elastizada de unos cinco o seis centímetros de ancho, que a duras penas cubrían los pezones. Me zambullí rápidamente, antes de que volvieran con las bebidas. Cuando las trajeron, yo estaba parada, conversando con Tib, con ese bikini de escándalo y con ...
... los pelitos brillando por el agua que los empapaba. Por supuesto, envié foto a mi querido marido quien respondió con aplausos. El barman me miró detenidamente, recibió la propina (otra más) de Tib, quien le pidió si podía acercarnos una toalla. La toalla la trajo el recepcionista, que se ve que quiso continuar sus previas observaciones. Me sequé, y nos fuimos en el ascensor a la suite de Tibu. Nos desnudamos, y le dije: -Quiero chupártela y exprimir esos huevos, me encantan. -No te limites! Y comencé, la más larga y gozosa chupada. Le hice todo el repertorio mientras él me satisfacía masturbándome, y de a ratos interrumpía el oral para besarnos y acariciarnos. Y me saqué el gusto, lo deseaba, lo hice acabarme en la boca. Le mostré la leche en mi boca, saqué un poco con un dedo y me la llevé a la concha. Repetí a mi culo y a mis tetas, y luego tragué lo que quedaba. Esas acciones lo enloquecieron, y se puso a besarme y a chuparme las tetas con frenesí. Mientras recuperaba la erección, conversamos, ¡me dijo que seguramente se haría cliente de la asesoría en la cual trabajo, que le gustó mucho, y que tengo la mezcla justa de putez y señorío! ¡Ja ja! ¡Me sentí honrada! Pero no quedó ahí, me informó (no es que me preguntara, lo dio por hecho) que si se daba la situación, me recomendará a amigos del mismo super nivel, y yo encantada acepté, pero no políticos ni ambiente de fútbol, le dije. Su comportamiento es más bien de comunicar decisiones que de ...