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Amigos en la fortuna. Trigésima parte
Fecha: 05/10/2026, Categorías: Grandes Series, Autor: MujerQueDesea, Fuente: TodoRelatos
–Has estado muy callado durante la cena, cariño –dijo Ana a Jandro una vez entraron a su correspondiente dormitorio. –¿Y eso te preocupa? –Eres mi marido, ¿cómo no habría de preocuparme? ¿Estás preocupado por algo? –Bueno, lo de siempre, Salvatierra Inversiones manejando a su antojo Ele-trading España, Verónica acechándome… He pensado en dejarlo Ana. –¿En dejar el qué Jandro? –Mi puesto en Ele-trading. –¿Eso contentaría a Verónica? –Lo dudo, ese tipo de personas son perseverantes. ¿Sabes? Voy a montar mi propio holding de empresas. –¿Estás seguro? –Creo que es el momento propicio, el dinero del premio nos dará un impulso. –¿Nos dará? –Sí, claro, cuento con tu parte. –Ya. Yo te apoyaría, pero no deberíamos arriesgar. –Cuento con Elena Vivar, de Ciudad Sur. Sería mi socia; en lo suyo es la mejor, y arrastraría consigo una gran cartera de clientes. –Sabes que ese es un mundo de tiburones. –Sí Ana, y yo no soy un pececito. –Cariño, eres muy inteligente pero… –¿¡Quieres dejar ya de joder!? ¡Lo haré y punto! Ana se quedó ...
... estupefacta, nunca había visto esa actitud en su marido, al que le cruzaba una sombra por la frente que resultó a Ana tristemente reconocible. Entonces la mujer decidió no hablar más al hombre esa noche, e inmediatamente pensó en la pequeña Ana, que se encontraba en Ciudad Norte al cuidado de su tía Marisa. Jandro se desnudó completamente y fue a echarse sobre la cama, donde se quedó mirando al techo fijamente durante un buen rato. Ana entró al baño e hizo tiempo con la esperanza de encontrar dormido a Jandro cuando saliese. *** Jorge y Estefanía hacían el amor sobre una alfombra extendida en el suelo de su dormitorio. Sonaba música griega tradicional y parecían acompasar a las notas los movimientos del sesenta y nueve que se estaban marcando. Entraron a la estancia sin hablar, se abrazaron y fueron desnudándose con dulzura. Él la veía como a muchas de las mujeres con las que había estado, una más, un rostro más, una boca tragándose su polla como lo habían hecho tantas como tantas se habían negado. Ella estaba extasiada con el cunnilingus y deseaba que aquello durase toda la noche.
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