1. Tarde de maratón de piratas del caribe (parte 2)


    Fecha: 07/10/2026, Categorías: Sexo en Grupo Autor: Tiago Vilas, Fuente: TodoRelatos

    Su voz fue como un calambre que recorrió todo mi cuerpo haciéndolo volver al presente desde un lugar muy lejano. Abrí los ojos y quise separarme, pero Nieves ni se inmuto. Al revés, cuando quise alejarme, ella agarró mi mano para que no la sacase de donde estaba y apretó aún más fuerte la que tenía envolviendo mi sexo.
    
    -¡Qué bien y que rápido, tengo un hambre voraz! Me comería ahora mismo…no sé qué me comería – gritó, mientras clavaba sus ojos en los míos y se sonreía con una mueca de maldad que jamás le había visto.
    
    -¡Pues genial porque he traído tu bocadillo favorito y unas raciones! – contestó desde la cocina Gus.
    
    -Vamos ahora mismo – grito ella.
    
    -Suéltame por favor – susurré.
    
    -Mi bocadillo favorito dice tu amigo. Ya sé yo de lo que tengo hambre ahora mismo – y acercándose un poco más, separó la goma de mi pantalón y echó un ojo a mi miembro – joder, esto si es una ración. Que hambre Miguelin, que hambre. – añadió.
    
    -Ya vamos Gus – grité a modo de salvavidas.
    
    -Bien jugado, Mike, bien jugado, pero esto no está duro porque si, y llevo un rato sin agarrarte esa mano cuyos dedos no dejan de moverse en mis pantalones – susurro de nuevo mientras de reía pícaramente.
    
    Y era cierto, con los nervios del momento no me había dado cuenta de que la mano de Nieves que mantenía la mía dentro de su pantalón, ya no ejercía su presión. Era libre de sacarla cuando quisiera, pero ¿desde hacía cuánto? Qué horror, no controlaba ni mi cuerpo. Mi captora al fin soltó el ...
    ... mango al que estaba agarrada y se fue dirección al baño.
    
    -Voy a lavarme las manos y voy también yo. He estado tocando a Rex y me huele…raro. – dijo en alto como dirigiéndose a Gus, pero mirándome a mí.
    
    -Venga corred que se enfría – añadió Gus
    
    -Cariño, a mí no me esperéis, empezad. Yo, de ser vosotros, ya hubiera empezado a cenar – me guiño un ojo y se fue.
    
    Me recompuse como pude y me fui a la cocina con mi amigo. Estuvimos preparando lo que quedaba y esperando a Nieves, quien nada más llegar se unió a nosotros y disimuló a las mil maravillas; mientras que yo aún seguía acalorado. ¿Quién era aquella bruja? Perdón, ¿Quién era aquella bruja maravillosa e irrechazable que estaba mintiendo a su novio y jugando conmigo a su antojo?
    
    Cenamos rápido y seguimos viendo la segunda película. Otro peliculón. Continuaron las risas y el buen rollo; nada se separó de la normalidad excepto alguna mirada suelta de Nieves mientras se recolocaba bien la ropa como diciendo << no mires tanto Miguelin, que se te nota mucho>> y en verdad se me notaba. Estaba terriblemente cachondo. Para que mentir. Notaba como mi miembro de endurecía de vez en cuando sin otro motivo que el de recordar lo sucedido y, ¿Por qué no decirlo? El morbo de que fuese la novia de mi amigo y que nos podría haber pillado.
    
    Entre unas cosas y otras, la película acabo. Eran casi las dos de la madrugada, cosa que motivo a Gus a invitarme a quedarme en su casa. No vivía lejos, pero sí que tenía más de media hora, con ...
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