1. De inocente a puta - Parte Final


    Fecha: 12/10/2026, Categorías: Sexo en Grupo Autor: Celine Parra, Fuente: TodoRelatos

    ... mundo olvidaría que existía.
    
    El espejo del recibidor me devolvió una imagen que no reconocí.
    
    Mi pelo trigueño, antes suave y brillante, ahora estaba enmarañado y húmedo. Mis labios, ligeramente hinchados, tenían un tono más rojo de lo normal. Y mis ojos… Dios, mis ojos parecían los de alguien que había visto algo que nunca debería haber visto.
    
    Me arrastré hasta el baño y abrí la ducha al máximo, dejando que el agua hirviendo quemara mi piel. Froté cada centímetro de mi cuerpo con un jabón fuerte, como si pudiera borrar las huellas de esas manos, de esas bocas, de sus cuerpos encima del mío.
    
    Pero por más que me restregué, el dolor no desaparecía.
    
    Los Días que Nunca TerminabanEl primer día después, no salí de la cama.
    
    El segundo, vomité tres veces antes del mediodía.
    
    El tercero, encontré el primer mensaje anónimo en mi teléfono.
    
    "Qué rica estabas, putita."
    
    Lo bloqueé, pero al día siguiente llegó otro. Y otro.
    
    Para el quinto día, el video ya estaba circulando.
    
    No era difícil darse cuenta. Las miradas en la universidad, los murmullos cuando pasaba, los chicos que antes ni siquiera me volteaban a ver y que ahora me sonreían como si compartiéramos un secreto sucio.
    
    Pero lo peor no era eso.
    
    Lo peor eran las noches.
    
    Las Pesadillas que no Eran PesadillasSoñaba con ellos.
    
    Con sus manos ásperas, sus voces burlonas, sus cuerpos aplastándome.
    
    Pero en esos sueños, algo era diferente.
    
    Yo no luchaba.
    
    No gritaba.
    
    Me retorcía, sí, pero ...
    ... no de dolor.
    
    Y cuando despertaba, mi cuerpo estaba cubierto de sudor, las sábanas empapadas entre mis piernas, y mi respiración entrecortada no era de terror, sino de algo mucho más oscuro.
    
    La BúsquedaFue en una de esas noches, con el cuerpo aún tembloroso por el sueño, que tomé una decisión.
    
    Si no podía escapar de los recuerdos, tal vez… tal vez podía controlarlos.
    
    El hombre del video, el más alto, el primero que me había tocado, tenía un tatuaje en el brazo: un águila con las alas extendidas.
    
    Y yo iba a encontrarlo.
    
    El EncuentroEl bar era de esos que olían a cerveza derramada y tabaco rancio. Un lugar donde los hombres iban a beber sin ser juzgados, donde las luces eran tan tenues que podías esconder tus pecados en las sombras.
    
    Yo no pertenecía ahí.
    
    Mi vestido negro, ceñido a mi cuerpo delgado, resaltaba entre las camisas holgadas y los jeans gastados de los clientes habituales. Pero esa noche no me importó. Había pasado semanas buscándolo, preguntando en lugares que nunca hubiera pisado antes, siguiendo pistas que me llevaron cada vez más cerca del infierno que tanto decía odiar.
    
    Y ahí estaba él.
    
    Sentado en una mesa al fondo, con su tatuaje del águila visible bajo las mangas arremangadas de su camisa. No estaba solo. Seis hombres más lo acompañaban, sus carcajadas ásperas cortando el aire como cuchillos.
    
    Mis manos temblaron. Mi respiración se aceleró.
    
    Pero esta vez no era por miedo.
    
    La DecisiónCaminé hacia su mesa con pasos firmes, ...