1. El deber de un hijo


    Fecha: 13/10/2026, Categorías: Incesto Autor: josechad, Fuente: CuentoRelatos

    De la misma forma en la que una madre tiene la obligación de cuidar a su hijo, un hijo tiene el deber de ayudar a su madre, haciendo lo que sea con tal de que está este bien (y cuando digo lo que sea, me refiero a literalmente cualquier cosa), y de eso trata la historia que les voy a narrar hoy: de un hijo que, con tal de ayudar a su madre, hizo lo que se consideraba impensable.
    
    Nuestra historia comienza en un departamento como cualquiera, en la que vivían una pequeña familia confirmada por:
    
    Betty (42 años): es una mujer divorciada pelinegra de ojos verdes, poseedora de unos muslos inmensos, unas tetas gigantes, de un culo enorme y redondo. Pese a ser una milf hermosa y muy sexy, su marido la terminó dejando por una mujer mucho más joven.
    
    Leo (18 años): es el hijo de Betty, y es un joven delgado y con lentes. Tras el divorcio de sus padres, decidió quedarse con su madre y, desde entonces, intenta ayudarla a sobrellevar la tristeza que ella siente a causa de la infidelidad que había sufrido.
    
    Nuestra historia comienza una noche normal, en la que Leo se encontraba lavando los platos cuando, de pronto, escuchó a su madre sollozando en la sala, y fue a hablar con ella para intentar animarla.
    
    “¿Estás bien, mamá?” preguntó Leo, preocupado.
    
    “¡No, hijo, está todo bien!” exclamó Betty, deprimida “Es solo que… volví a acordarme de tu padre y… me hizo entristecer”
    
    “¡No deberías seguir pensando en eso!” exclamó Leo, mientras abrazaba a su madre.
    
    “¡Si, sé que no ...
    ... debería seguir pensando en lo que tu padre me hizo, pues ya pasaron más de dos semanas, pero es que simplemente no puedo! Seme sincero, Leo ¿Tan fea soy como para que tú padre decidiera dejarme por su secretaría?”
    
    “¡Ni pienses eso! Papa es un idiota y se arrepentirá de dejar a una mujer tan hermosa y sexy como lo eres tú”
    
    “¿Así que crees que soy sexy?” preguntó Betty, quien dejó de sentirse triste y comenzó a sentir curiosidad.
    
    “Bueno… mis amigos siempre han dicho que eres una mujer muy atractiva”
    
    “¡Te pregunté si yo te parecía sexy, no lo que decían tus compañeros!” exclamó la milf.
    
    “¡Bueno… si… creo que eres muy sexy!” exclamó Leo, con cierta incomodidad.
    
    “¡Pues entonces bésame!” exclamó Betty, con firma, mientras se paraba enfrente de su hijo.
    
    “¿Cómo?” preguntó Leo, sorprendido.
    
    “¡Si realmente crees que soy sexy, pues entonces dame un beso en la boca porque, si no lo haces, entonces quiere decir que todo lo que me has dicho es mentira!”
    
    Para evitar herir los sentimientos de su madre, Leo acato sus órdenes, y le dio un pequeño besito en los labios.
    
    “¡Listo, ya lo hice!” exclamó Leo, quien se sentía incómodo a la par de excitado por la situación “¿Feliz?”
    
    “¿A eso le llamas beso?” preguntó Betty, mientras garraba a su hijo de la cabeza “¡Deja que mami te enseñe lo que es un verdadero beso!”
    
    Sin pensarlo ni por un minuto, Betty le dio un apasionado beso a su hijo, el cual parecía no tener fin y en dónde su lengua y la de Leo se entrelazaron con ...
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