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Cuarta parte: “Soy un deseo caminando”Por Paulina
Fecha: 17/10/2026, Categorías: Masturbación Autor: sayuri, Fuente: TodoRelatos
No podía parar de pensar en mi cuerpo.En lo que hacía.En lo que aún no hacía. Y una idea, loca, perversa, provocadora, se instaló en mí como un susurro:“¿Y si vendo mi virginidad?” No por necesidad. No por lástima.Por morbo. Por poder.Porque quería que ese primer momento fuera brutal, inolvidable, salvaje.Quería que alguien me deseara tanto, que pagara no solo con dinero… sino con ganas, con sudor, con desesperación.Imaginaba una subasta secreta.Imaginaba hombres con el pulso acelerado, viéndome con hambre, sabiendo que aún nadie me había probado.Y eso…eso me mojaba con solo pensarlo. A la mínima provocación ya estaba encendida.El roce de mi blusa, una canción lenta, una mirada al cuello de algún desconocido…Todo me tocaba.Todo me volvía fuego. Esa noche, decidí caminar hasta las lagunas del Jagüey, donde vivo y donde todo es más callado, más oscuro, más mío.Me vestí con lo que parecía un atuendo inocente:Una blusita blanca sin mangas, pegada, suave, que dejaba entrever mis pezones cuando pasaba bajo la luz.Una falda floreada, ligera, con vuelo.Y debajo:Un sostén de encaje blanco con transparencia, tan suave que lo sentía más como una caricia.Una tanga roja de hilo que se hundía entre mis labios como si me besara desde dentro. Mi reflejo en el espejo era como una niña buena…pero si te fijabas bien, era puro veneno con cara de ángel. Caminé sola hacia las lagunas. El viento soplaba suave, y el olor del agua mezclado con tierra mojada me encendía aún más.Me ...
... metí entre los árboles, a una zona donde sabía que nadie pasaba a esa hora.Mi cuerpo ya latía.Mis pezones rozaban el encaje y se endurecían con cada paso.Entre las piernas, estaba empapada. Me apoyé contra un árbol.Me levanté la falda.Me abrí la tanga.Y me toqué. Primero lento. Después más fuerte.Mis dedos se hundían, resbalaban con mis propios jugos.Mi boca entreabierta.Mi respiración hecha gemido. —“Paulina quiere que la vean así…” —susurré. Imaginaba que alguien me espiaba entre las sombras.Imaginaba que se tocaba también, viéndome.Y esa imagen me hizo explotar. Me vine duro.El primer orgasmo fue húmedo, caliente, descontrolado.Me apreté la boca con una mano para no gritar.Pero mi cuerpo no mentía: temblaba como nunca. Volví a meter los dedos.Más profundo.Más salvaje.Y entonces…me escurrí.El squirt me salió como un rugido ahogado, mojando el muslo, la tierra, mi alma.Me corrí gimiendo entre árboles, con el corazón latiendo como una bomba. Me recosté en el pasto, mirando las estrellas, aún con la tanga de lado, las piernas abiertas, la piel temblando.Y me reí. —“Nadie sabe lo que hago cuando cae la noche…” —me dije. Dormí con los dedos aún húmedos.Soñando con hombres desconocidos pujando por mi cuerpo.Deseándome.Imaginándome desnuda, abierta, entregada. Y yo… sonriendo. Porque ya no soy Paulina la callada.Soy Paulina, la que se moja sola en el Jagüey, la que se viste para provocar, la que quiere entregar su virginidad como un regalo sucio y ...