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Se la mamé a mi primo a los 9 años
Fecha: 18/10/2026, Categorías: Hetero Autor: Orlok82, Fuente: SexoSinTabues30
Hola de nuevo. Para el que no me conoce, me llamo Maholys, lo que les voy a contar es real y me pasó después de que mi hermano y yo dejamos de jugar con fuego. Esto sucedió hace ocho años, en ese entonces tenía yo nueve años, para ese tiempo ya había crecido bastante, empezaron a salirme mis senitos, lo cual me incomodaba mucho, no me gustaba como me veía cuando usaba blusas de tela delgada, se me notaban mucho, parecía que tenia unos piquitos y mis amigas se burlaban de mi. Aunque por otra parte me gustaba saber que estaba creciendo y como se me quedaban mirando los chicos del vecindario. Bueno como ya les conté anteriormente, mi casa esta justo frente al liceo del pueblo, aparte de eso las tres casas mas cercanas son de familiares, osea tíos, tías, primos y primas. Al yo ser la última en nacer de todos los primos y primas, siempre me quedaba un poco aislada, aunque no me trataban mal ni me evitaban, sentía que se cortaban cuando yo estaba con ellos, tal vez porque estaban más interesados en novios y sexo y yo aun era una niña. Con el que más me llevaba era con mi primo Diego, que era el mas joven después de mí. Apenas era cuatro años mayor que yo. Ese último año me hice muy unida a el, tal vez porque mi hermano Miguel ya no quería juntarse conmigo. Siempre me la pasaba en la casa de mi primo, mas bien en su cuarto, ya que el tenia su propia televisión, una computadora y un Play Station. Me la pasaba jugando con mi primo, aunque no me gustan mucho los videojuegos era ...
... mejor que estar en mi casa aburrida. El hecho es que un día mientras jugábamos se fue la corriente, en ese tiempo la luz se iba a cada rato. Mi primo se acostó en la cama resignado, sabia que si no llegaba la luz iba a estar todo el día aburrido, aparte estábamos solos en su casa. —Ahora ¿qué hacemos? —le dije mientras me acostaba a su lado. —Nada ¿qué mas vamos a hacer? —En este pueblo no hay nada qué hacer —dijo mi primo, frustrado. —Vamos a jugar. —¿A qué? —Vamos a jugar “stop”. —No. —Anda, no seas malo. —No, mejor me voy a dormir, me despierto cuando venga la luz —dijo mi primo, acomodándose para dormir. Apenas eran las 11 de la mañana. Yo empecé a empujarlo y fastidiarlo para que jugara conmigo. En una de esas me monté encima de él, que estaba bocabajo. Yo, montada en su trasero empecé a cabalgarlo como si fuera un caballito, mientras le gritaba “levántate, juega conmigo”. Él seguía diciendo que no. En una de esas, él intentó voltearse quedando boca—arriba y así, yo montada justo en su pene. —¿Ahora si vas a jugar conmigo? —No. —Entonces voy a seguir fastidiándote. Y empecé a cabalgar de nuevo, saltando y rebotando encima de él, mientras me apoyaba con las manos en su pecho. Esto lo hacía solo por fastidiar, no lo hacia con ninguna intención sexual. Aunque con tanto roce empecé a sentir como el pene de mi primo se endurecía. Ayudaba el hecho de que los dos lleváramos puesto short. Él un short de fútbol del Madrid y yo uno de lycra negro que ya me empezaba a quedar pequeño, ...