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Las aventuras de Benito y su perro “Husme” X
Fecha: 24/10/2026, Categorías: Grandes Relatos, Autor: Viejo Intrepido, Fuente: TodoRelatos
... excitando. -Buuuuf, no lo sabes bien Fati, - dijo Merche resoplando – Este hombre tiene unas manos mágicas que, unido al momento, el lugar y la paz que aquí se respira, dan ganas de abandonarse, olvidarse de las obligaciones y soñar con los más dulces placeres. -Pues por mí no te prives, como si yo no estuviese. – dijo Fátima riendo alegre – Eres una buena mujer y te mereces, no solo soñarlos, también hacerlos realidad, pero no lo agotes, que después me tiene que hacer lo mismo a mí. En ese momento Merche que se dio cuenta de que su hija tenia la mirada fija en algún punto concreto, posiblemente en Benito, se dio la vuelta y se puso boca arriba, momento en que pudo observar la deformación del bañador de Benito, y mirando sin ningún recato aquella protuberancia, le dijo de forma seductora: -Visto lo animado que estas con la parte trasera de mi anatomía, a ver como se te alegra el cuerpo con la parte delantera, porque al igual que mi culete, mis pechitos también están blanquecinos. -Entonces habrá que untarlos bien, y para eso, si no te bajas la parte de arriba va a ser complicado. – dijo Benito absolutamente cachondo y cuando ella lo hizo sin dudarlo le dijo a Fátima – Eres una privilegiada, por haber podido en su día succionar semejantes pezones, porque tu madre tiene unas tetas preciosas. Mientras Benito sobaba aquellas redondas y duras mamas con sus manos llenas de crema, y los pezones de Merche se ponían duros y gordos como pidiendo a gritos que alguien ...
... se los comiese, Fátima ni corta ni perezosa imito a su madre y se quitó el bañador, pero no solo se bajó la parte de arriba, también el resto del bañador hasta quitárselo totalmente, quedándose completamente en cueros sentada sobre el césped muy cerca de Benito al que le pregunto: -Supongo que no te importara que tome el sol en porretas, ya que si mi madre no tiene inconveniente en que le veas sus pechos no voy a ser yo la que me prive de tomar el sol en este remanso de paz. Aunque supongo que las de mi madre deben de gustarte más, no por el tamaño, ya que las tenemos prácticamente iguales, sino por los pezones que son más grandes. Cosa que supongo yo debo de tener algo de culpa, pues según me ha contado me estuvo dando el pecho hasta casi los dos años. ¿Tú qué opinas? -¿Qué que opino? – dijo Benito ya cardiaco – Que, si no dejáis de provocarme o me lo prohibís expresamente, en unos segundos voy a cometer una barbaridad sin precedentes en m vida, pues tiene que ser lo mas excitante, por no decir lo mas lujurioso y obsceno retozar con una madre y su hija, mas aun estando tan buenísimas como vosotras. Y tiene que ser pronto, antes de que llegue Gracia e interrumpa semejante momento. -Entonces empieza por mi madre, que te tiene verdaderas ganas, o por lo menos eso me ha dicho Gracia. – dijo Fátima que empezó a acariciarse sus pezones de forma procaz – Después, conmigo deberás de tener mucha mas paciencia y tacto, que a pesar de mis veintitrés años sigo siendo doncella y ...