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Veneno de serpiente
Fecha: 24/10/2026, Categorías: Fantasías Eróticas Autor: Kaos, Fuente: TodoRelatos
Siempre había querido ser monja y desde que tomé los hábitos hace un mes siento que floto en el aire en vez de caminar, vivir en el convento con mis hermanas es una paz constante y mi fe hace que haberme convertido en novicia a mis 19 años sea como haberme casado con mi mejor amigo, Dios. Tuve un novio de adolescente pero sabía que no iba a llegar a nada por que debía reservarme para nuestro señor y cuando el quiso que la cosa fuera más seria que dejar que se masturbase mientras me tocaba las tetas por encima de la ropa tuve que dejarlo por que no sabía si aguantaría la tentación. Mi padre y mis hermanos se oponían a que fuera monja pero mi madre está muy orgullosa y ellos han acabado siendo felices por mi por que ven que yo también lo soy y puedo dedicar mi vida a los demás, la gente del pueblo y a nuestro padre todopoderoso. Además así no tenían que estar en una lucha constante, mi cuerpo estaba hecho para el pecado y no por mi pelo extralargo, mi mirada lasciva o mis labios carnosos, sino por mi copa g de pecho y mi cinturita que acababa en mi culo gigante, toda mi familia estaba acostumbrada a tener que echar a diario a los hombres del pueblo de nuestra puerta, cuando tome los votos ningún hombre más se me acerco, supongo que por miedo a dios o por ir toda cubierta. El convento estaba a las afueras del pueblo y las hermanas y yo íbamos y volvíamos por las mañanas a ayudar en lo que hiciera falta después de rezar, luego volvíamos a rezar y comíamos, luego ...
... hacíamos nuestras labores y volvíamos a rezar, al final del día cenábamos y volvíamos a rezar antes de dormir, pero las noches de calor, pesadillas y posterior insomnio yo me deslizaba sigilosamente para no despertar a las otras 3 hermanas con las que dormia a la capilla para encontrar consuelo en dios, mi ropa era muy limitada, apenas un par de juegos de sujetador y bragas que me iba lavando conforme me quitaba, así que por la noche dormía sin ropa interior solo con el camisón blanco que me tapaba del cuello a los tobillos y de manga larga como símbolo de pulcritud. Esperaba que Dios me librase de esas pesadillas, llenas de fuego, hombres desconocidos que trataban de penetrarme, que acababan en sudor y gemidos, despertándome con la vergüenza entre las piernas y la culpa en la conciencia me deslice una vez más a la capilla en la oscuridad y el brillo que dan la luna llena a media noche. Encendí 3 velas y me arrodille dispuesta a pedirle perdon a nuestro señor por mis pulsiones mundanas cuando oí un seseo que venía desde atrás del aparador donde estaban las velas, moví el mueble para comprobar que había cuando algo se enredo desde mi pie hasta mi rodilla, intenté echarme para atrás pero me caí de espaldas, la cosa aprovecho para reptar por mi muslo estrangulando mi pierna y a lo que pude incorporarme lo justo como para ver la cola de una serpiente cascabel al final de mi faldón sentí como mordía el centro de mi sexo virgen y acariciaba la entrada con su lengua, mire el ...