1. Follada de nuevo (10)


    Fecha: 26/10/2026, Categorías: Transexuales Autor: Paty Zamptano, Fuente: CuentoRelatos

    ... gozando de ese miembro duro como fierro y suave como bebé. Sentí que su olor quedaba impregnado en mi boca.
    
    En seguida, le pregunté -¿cómo quieres que me ponga, papacito?- Contestó que le mojara más el miembro y que me sentara en él, cabalgando como una jinete muy puta. Yo di un gritico de placer y obedecí, me la metí toda, se la llené de saliva y me senté de horcajadas lentamente, primero la cabeza, dando círculos con mi trasero, jugando con su fierro en mi cola, me metía la punta y la sacaba con ella en la entrada de mi orificio, hacía círculos abriendo y cerrando mi botoncito de amor apretando su rica cabeza de pene.
    
    Luego de varias veces de lo mismo, me senté en su pija hasta que me entró la mitad. Sentí como abría mis pliegues y las paredes de mi ano se pegaban con frenesí a su tronco. Era divino y yo me concentraba en la sensación de ese pene delicioso abriéndome y entrando milímetro a milímetro. Finalmente, con mi macho ya súper excitado y con su verga muy dura, me senté hasta el fondo. Toda esa polla se me resbaló hasta que su vello púbico rozó mis nalgas. Su glande me tocaba el ...
    ... fondo más íntimo y me hacía gemir como una loca, poco a poco subí el ritmo de los sentones, hasta que fue violento, me perforaba y me clavaba su hermosa verga, la sentía cada vez más dura.
    
    Me hacía el amor tan rico que empecé a gritar como poseída por la diosa del placer, adoradora de penes.
    
    Finalmente, en uno de los sentones la sentí hasta el fondo y explotó dentro de mí, fueron como varios litros de semen tibio y pegajoso o así lo pensé. Todo ese líquido de macho me llenó el entresijo y pugnaba por preñarme, sentí que se metía a mi sangre y me volví loca de placer y un ataque de paroxismo inundó mi mente, tanto que pude sentir su semen en mi cerebro haciéndome más puta y poniéndome un sello de marica transexual, chupa vergas. Por fin, me desmonté y su semen se me escurrió por la zanja de las nalgas, las piernas y hasta los pies. Suspiramos ambos de felicidad y nos recostamos abrazados.
    
    Bueno, después, nos duchamos, nos arreglamos y salimos tomados de la mano rumbo a un restaurant a cenar algo.
    
    Bye, amiguis, espero que les haya gustado y que sigan muy bien y tan calientes como siempre. 
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