1. Gallina vieja


    Fecha: 07/11/2026, Categorías: Hetero Autor: Enelmedio, Fuente: TodoRelatos

    Los cánones, qué cojones me importan a mí los cánones. La estética socialmente aceptada, y toda esa basura. No es de ahora. Es de siempre. Me dan pena y risa y asco esos cincuentones que babean como perros salidos tras niñatas que podrían ser sus hijas, o esos treintañeros que acechan a las chicas de instituto, o esos chavales jóvenes que ponen cara de espanto cuando algún colega más avezado les recomienda tirarle la caña a alguna de esas maduras busconas que siempre están dispuestas a dar una lección magistral.
    
    No tienen, todos ellos, ni puta idea.
    
    Yo sé de lo que hablo. Lo sé de sobra.
    
    Yo he comprobado en mi propia carne lo que las mujeres mayores son capaces de hacer.
    
    Yo he sido cabalgado hasta la extenuación por una mujer de 54 años capaz de hacer con los músculos del coño virguerías que no imaginaríais.
    
    He follado hasta caer físicamente rendido con una cuarentona venezolana que hacía exhibiciones imposibles de contorsionismo con mi rabo metido hasta las entrañas mientras me pedía a gritos que la azotase el culo y la tirase del pelo.
    
    Me he corrido sobre las colosales tetas de una mujer obesa de 43 años mientras ella me lamía las pelotas, apenas minutos después de habérmela follado por cuarta vez.
    
    He dado por el culo a una mujer de 60 años y os juro que lo tenía más caliente, más terso y más flexible que el conejo de una veinteañera.
    
    Incluso me calcé a una vieja que debía tener 70 ...
    ... años y casi no podía ni moverse, y acabé corriéndome a chorros dentro de su chochazo mientras ella se pellizcaba violentamente los pezones y sacaba la lengua para lamerme con un ansia de perra hambrienta.
    
    He estado en la cama con decenas de mujeres ya maduras por las que he sido estrujado, arañado, mordido, relamido, aplastado, retorcido, exprimido y disecado de forma metódica e implacable.
    
    Me han montado con enloquecida energía, me han calentado diciéndome las procacidades más brutales, me han hecho joderlas sin descanso en posturas estrafalarias, se han tragado mi semen, se lo han echado en las tetas, se han corrido en mi boca atragantándome de flujo espeso y caliente, se han comido el coño de otras amigas igual de viejas y de zorras ante mí para ponerme cachondo, me han ofrecido un catálogo interminable de guarrerías, y me han mandado a la calle con las piernas trémulas, los cojones resecos, el rabo en carne viva y una sonrisa estúpida en los labios.
    
    Cuando he hecho tríos con una chica joven y una mujer mayor, invariablemente he acabado gozando más y mejor con “la vieja”, disfrutando de sus mañas, regalándoles mi lefada, brindándoles un triunfo, el de la experiencia, la sabiduría, el puterío, qué sé yo, sobre la explosividad de esas jóvenes con tanto que aprender.
    
    MILF, lo llaman ahora los frikis. Gallina vieja hace buen caldo, escuché yo siempre. Y a fe mía que lo hace. Un caldo de cojones. 
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