-
La Confusión que Encendió Todo
Fecha: 18/02/2026, Categorías: Transexuales Tus Relatos Autor: EntreLineas, Fuente: RelatosEroticos-Gratis
... eres tú otra vez, que quieres… Como te dije te invito un helado que dices en plan de amigos, quiero subsanar mi error, que dices Arian… mientras me guiñaba un ojo y me sonreía muy coqueto. Bueno, vamos,» acepté, ya que lo sentí sincero y también curiosa por saber qué más tenía que decir. Nos sentamos en una mesa, y mientras esperábamos el helado, noté que él miraba disimuladamente mis pechos pequeños pero firmes bajo mi polera ajustada. Comencé a ponerme nervioso. «¿Cómo te llamas?» pregunté para romper el hielo. Ismael. Me respondió con una sonrisa coqueta. El helado llegó y yo acomodé la servilleta sobre mis piernas con cuidado. Sentía su mirada encima desde que nos sentamos. —Relájate —dijo Ismael con una media sonrisa—. No te voy a morder. Levante la mirada con una expresión ligeramente ofendida. —No estoy nervioso —respondí, aunque mi voz salió más suave de lo que quería. —¿Ah no? —respondió él sonriendo—. Entonces es mi imaginación que no me miras más de dos segundos seguidos. Le di una pequeña cucharada al helado. — Simplemente no me gusta que me observen tanto. —Es difícil no hacerlo —contestó Ismael con naturalidad—. Llamas la atención sin esforzarte. Fingi indiferencia, aunque el leve rubor me delataba. Hubo un silencio breve. Yo jugueteaba con la cucharita para no mirarlo demasiado. —¿Cuántos años tienes? —preguntó. —20 —Te ves más chico. Le lancé una mirada con aire ligeramente engreído. —Eso no es un halago. —Depende de cómo lo digas ...
... —sonrió —Yo veinticinco —dijo Ismael con esa pequeña sonrisa orgullosa—. Cinco años más de experiencia. Arqueé una ceja, sosteniendo su mirada apenas un segundo antes de llevarme la cucharita a los labios. —¿Experiencia en qué exactamente? Soltó una risa baja. —En la vida… en el trabajo… en tratar con personas complicadas. Crucé las piernas con cuidado, despacio, consciente de cada movimiento. —¿Insinúas que soy complicado? —Un poco. Incliné el mentón. —No soy complicado. Solo selectivo. Sus ojos bajaron un instante y luego volvieron a los míos. —¿Selectivo con quién dejas acercarse? —Exacto. —Entonces me siento honrado de estar aquí. Bajé la mirada hacia el helado, fingiendo indiferencia. —No exageres. Solo acepté el helado. —Sí, pero pudiste decir que no. Guardé silencio unos segundos. Era verdad… pero no pensaba admitirlo tan fácil. —Trabajo en almacenes y repartos —continuó él—. A veces ayudo cargando mercadería, como en la bodega de tu mamá. Lo recorrí con la mirada sin disimular demasiado esta vez. —Eso ya lo noté. Se nota que entrenas. Su sonrisa cambió, más lenta. —¿Lo notaste mucho? Le sostuve la mirada con un gesto orgulloso. —Es evidente. —Me alegra que lo encuentres evidente. Carraspée suavemente y desvié la conversación antes de que mi mente empezara a imaginar demasiado. —Yo estudio en la universidad. —¿Qué carrera? —Psicología. Alzó las cejas. —¿En serio? —se inclinó un poco hacia mí—. Con razón siento que me analizas. —Tal vez lo estoy ...