-
De Ari con mucho amor
Fecha: 18/02/2026, Categorías: Transexuales Tus Relatos Autor: EntreLineas, Fuente: RelatosEroticos-Gratis
Me llamo Arian, aunque quienes realmente me quieren me dicen Ari. Tengo 20 años estudiante de psicología. Soy bajito, apenas 1.50, y peso 60 kilos. Mi cuerpo nunca encajó del todo en lo que muchos esperan de un hombre. Tengo una silueta marcada por curvas suaves: piernas torneadas, caderas amplias y un trasero generoso que no pasa desapercibido ni siquiera para mí. Soy muy blanco, de piel clara y tersa, porque desde niño aprendí a cuidarla. Mis pies, pequeños —talla 36—, delicados y bien formados, siempre me han parecido uno de mis rasgos más lindos, a veces me pinto las uñas de los pies de rojo pasión, un detalle pequeño pero poderoso que me hace sonreír. Mi voz es fina, suave, y más de una vez me han confundido con una señorita al teléfono. Dentro de mí siempre ha existido esa sensibilidad femenina que quiere salir, que quiere sentirse libre. No lo veo como una cuestión de orientación; no se trata de hombres o mujeres. Me sigo considerando un hombre, pero uno que siente, sueña y vibra con una energía femenina que a veces me asusta y otras veces me abraza. Soy tímido hasta el extremo: una mirada fija basta para que baje la cabeza y me sonroje. Me cuesta decir que no, como si temiera incomodar al mundo con mi presencia. Nunca he tenido una enamorada, nunca he besado. Hay días en que me siento como un niño ingenuo escondido detrás de una apariencia adulta. En la intimidad, cuando nadie me ve, me permito ser quien realmente soy. Me gusta usar lencería a escondidas, ...
... admirarme en el espejo y reconocer mi propia belleza. Me siento hermoso así, auténtico, libre de juicios. Me encanta cómo me quedan los conjuntos de encaje delicado, que abrazan mis curvas con suavidad y resaltan mis caderas generosas. Los bodys ajustados moldean mi figura y se deslizan sobre mi piel blanca como si estuvieran hechos a mi medida. Las tangas finas y los panties de satén se ajustan a mi trasero voluminoso, marcando cada línea con una elegancia provocadora. Los corsés estilizan mi cintura y levantan mi postura, haciéndome sentir seguro y deseado; las medias altas y ligueros enmarcan mis piernas torneadas, dándoles un aire irresistible. Las babydolls ligeras caen sobre mi cuerpo con una inocencia engañosa, mientras que los conjuntos de bralette y encaje transparente insinúan más de lo que muestran, despertando mi lado más ardiente. Cada prenda, ya sea de seda, satén, encaje floral o transparencias sutiles, parece diseñada para mi silueta. Se ajustan a mí con naturalidad, resaltando mi piel clara y la suavidad que tanto cuido. Frente al espejo, iluminado apenas por la luz tenue de mi habitación, me descubro hermoso, seguro, con una sensualidad que vibra bajo la superficie. En esos momentos, dejo de esconderme. Solo soy yo… y la certeza de que mi cuerpo y mi deseo merecen existir sin culpa. También me gusta escribir relatos eróticos. Es mi forma de explorar mis deseos, mis contradicciones y mis fantasías sin tener que explicárselas a nadie. A través de las ...