1. Capítulo 5: El reencuentro


    Fecha: 05/04/2026, Categorías: Hetero Tus Relatos Autor: brendapatylu, Fuente: RelatosEroticos-Gratis

    ... de árboles. En cuanto apagó el motor, se inclinó hacia ella y la besó con hambre acumulada de años.
    
    Brenda respondió al beso, más segura que antes, pero todavía con esa timidez que tanto le gustaba a Dante. Sus manos empezaron a recorrerla: le subió la blusa, le acarició los senos por encima del sostén y luego bajó hasta desabrocharle el pantalón.
    
    —Quiero sentir tu boca otra vez… —susurró él contra sus labios.
    
    Brenda se sonrojó intensamente, pero asintió. Se inclinó sobre el asiento del conductor y le bajó la cremallera. Sacó su miembro ya duro y, con torpeza pero con ganas, empezó a chupárselo. Su boca era cálida e inexperta; lamía con lentitud, lo metía y sacaba, a veces se atragantaba un poco. Dante gemía y le acariciaba el cabello, guiándola suavemente.
    
    —Así… muy bien, chiquita. Aunque todavía te falta práctica, me encanta cómo lo haces.
    
    Después de varios minutos, Dante la levantó, la sentó sobre él en el asiento reclinado y le bajó los jeans junto con la braguita. La penetró vaginalmente con un solo movimiento ...
    ... profundo. Brenda soltó un gemido largo, aferrándose a sus hombros mientras él la embestía con ritmo fuerte y constante. El auto se llenaba de los sonidos húmedos de sus cuerpos y de los gemidos ahogados de ella.
    
    Dante la tomó de las caderas y la movía arriba y abajo, penetrándola cada vez más profundo.
    
    —Te extrañé tanto… —gruñó él—. Ahora eres toda una mujer y quiero disfrutarte como se debe.
    
    Brenda llegó al orgasmo primero, temblando y contrayéndose alrededor de él. Dante no tardó mucho más y se corrió dentro de ella con fuerza, abrazándola contra su pecho.
    
    Se quedaron un rato en silencio, recuperando el aliento. Brenda, todavía sentada sobre él con la blusa subida y los jeans en las rodillas, sentía una mezcla de placer, vergüenza y excitación.
    
    Dante le besó el cuello y le susurró al oído:
    
    —Esto apenas empieza de nuevo, Brenda. La próxima vez quiero tenerte toda la noche.
    
    Ella solo sonrió tímidamente y escondió la cara en su cuello, sin saber todavía hasta dónde la llevaría volver a enredarse con su antiguo maestro. 
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