1. Capítulo 6: El vestido rojo


    Fecha: 06/04/2026, Categorías: Anal Tus Relatos Autor: brendapatylu, Fuente: RelatosEroticos-Gratis

    Xalapa – Orizaba, abril de 2015.
    
    Había pasado un mes desde el reencuentro en el coche. Brenda y Dante seguían hablando casi todos los días por WhatsApp. Ella, aunque seguía siendo tímida, cada vez se sentía más atraída por la seguridad y el deseo que Dante le transmitía. 
    
    Ese fin de semana Brenda decidió ir a Orizaba otra vez. Quería sorprenderlo. Se puso el vestido rojo que Dante le había regalado tiempo atrás: un vestido cortísimo, de tela ligera y elástica, con cierre de cremallera que iba desde el escote hasta el borde inferior. Le quedaba muy corto; apenas le cubría la mitad de los muslos y se le subía fácilmente al caminar o sentarse. Debajo solo llevaba una tanga negra de encaje y un sostén del mismo color. Se sentía expuesta, pero también sexy. Sabía que a Dante le iba a gustar.
    
    Cuando bajó del autobús, Dante la estaba esperando. Al verla con ese vestido rojo tan corto, sus ojos se oscurecieron de inmediato.
    
    —Hija de puta… —murmuró con una sonrisa lobuna mientras la miraba de arriba abajo—. ¿Viniste así a propósito para volverme loco?
    
    Brenda se sonrojó y bajó la mirada, pero sonrió tímidamente.
    
    —Quería que te gustara…
    
    —Gustarme es poco, Brenda. Me tienes la verga dura desde que te vi.
    
    La metió rápido al coche y manejó hasta su departamento. Apenas cerraron la puerta, Dante ya estaba encima de ella. La empujó contra la pared del pasillo y la besó con fuerza, metiéndole la lengua mientras sus manos subían el vestido rojo hasta la cintura. Le ...
    ... arrancó la tanga de un tirón y metió dos dedos dentro de su vagina sin preámbulos.
    
    —Estás mojada, puta. Ya traías ganas.
    
    La cargó en brazos y la llevó hasta la cama. La folló primero en misionero, fuerte y profundo, mientras le chupaba los senos y le mordía los pezones. Brenda gemía alto, ya más desinhibida que la vez anterior. Luego la puso en cuatro y la penetró vaginalmente otra vez, dándole nalgadas fuertes que le dejaban la piel roja.
    
    Después de correrse dentro de ella la primera vez, Dante no se detuvo. La volteó boca abajo, le abrió las nalgas con las manos y escupió directamente sobre su ano virgen.
    
    Brenda se tensó.
    
    —Espera… Dante, ahí no… por favor —dijo con voz temblorosa.
    
    Pero él no escuchó. Le puso una mano en la espalda para mantenerla quieta y presionó la cabeza de su verga contra el ano apretado.
    
    —Te voy a dar por el culo, Brenda. Llevo meses imaginándome esto. Relájate, puta, o te va a doler más.
    
    —Dante… no quiero… duele… —suplicó ella, empezando a llorar.
    
    Dante escupió otra vez y empujó con fuerza. El glande entró de golpe. Brenda soltó un grito ahogado y las lágrimas le corrieron por las mejillas.
    
    —¡Ay no! ¡Quítatelo! ¡Me duele mucho! —lloró.
    
    —Cállate y aguántate —gruñó él, empujando más profundo—. Mira nada más lo apretado que está tu culito de virgen. Joder… qué rico se siente.
    
    Empezó a moverse, primero lento pero cada vez más fuerte. Cada embestida hacía que Brenda sollozara más fuerte. Dante la agarró del cabello con una ...
«12»