1. Mi abuelo me pretende


    Fecha: 08/06/2026, Categorías: Gays Tus Relatos Autor: José, Fuente: RelatosEroticos-Gratis

    A mis 16 años ya he tenido varias relaciones con mi amigo de pequeño en su casa pues casi siempre está solo.
    Primero empecé a masturbarlo por la curiosidad del semen pues yo aún no tenía, más tarde la chapaba para saber como se sentía en mi boca algo tan duro y por último a sus ruegos y ya cuando yo también me corría lo dejé entrar por mi culo con mucho cuidado y un gel que el compró en un hipermercado. 
    
    Me costó una barbaridad, me dolía y no le encontraba placer hasta que poco a poco y el masturbando mi polla me logró entrar entero, ahora lo hacemos con bastante frecuencia y sin problemas de nada. 
    En casa mis padres contentos de mi sexualidad y que sea feliz siempre, en mi colegio igual por lo que me encuentro bien en esta edad difícil. 
    
    El mes pasado fuimos a pasar unos días al pueblo a casa de mis abuelos, los cuales son bastantes brutos y atrasados, lógicamente yo no quería ir para no ser juzgado no permitiendo mi madre que les oculte mi sexualidad y si sale el tema pues se habla con normalidad. 
    
    Pues el tema salió en una ...
    ... cena, a mi me pareció una pereza y no dije nada solo mi madre discutía con su suegro mientras mi padre sin saber el porqué permanecía en silencio. 
    Una tarde mi abuela y mamá fueron a comprar al centro del pueblo mientras que yo me quedé leyendo en mi habitación mientras mi padre y abuelo como siempre trabajando donde los animales algo alejados de la casa.
    
    Yo aburrido como una ostra cerré el libro y salí de la casa para dar un paseo, al acercarme pasado un rato a la zona de animales fui con la intención de que me dieran a un perro para que me acompañe al riachuelo, al entrar escucho un grito sostenido de un hombre pero parecía de mujer y muy despacio y a escondidas entre y entre dos gallineros estaba mi padre sin pantalones de cuatro patas en el suelo mientras mi abuelo detras lo penetrarba brutalmente, los gritos de placer eran de mi padre que decía que no párese por favor y que le encantaba las pollas cuando tocandose y mi abuelo empujando aun más duro ambos se corrieron como locos dando gémidos fuertes. 
    
    Salí despacio y sin hacer ruido. 
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